La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 221 Gracias, Señor. No te canses de escribir. ¿Nosotros? Sí, Señor. Nosotros. 10 de mayo de 1988 ¿Señor mío? Yo soy. Apóyate enteramente en Mí.Yo soy tu Paz. Ven, no sucumbas a la tentación.Aprende deMí, recordandoMi modo de ser. Ora, ora, ora. Que cada palabra pronunciada por tus labios sea una oración que llegue al Cielo, ele- vándose como el incienso. Conserva lazos constantes Conmigo. Eleva tu mente hacia Mí. Piensa sólo en Mí. Todo lo bueno que tienes viene deMí.Yo te he hecho revivir. Es- críbelo. (Jesús, sentado junto a mí, posó Su mano sobre mi hombro). Yo te he formado. Os rodearé a todos conMis brazos. Flor, háblame. Tienes menos conver- saciones Conmigo. Te lo estoy dando todo. Yo compartoMis Obras contigo. Haz, por lo tanto, lo mismo Conmigo, tu Santo Compa- ñero, tu Esposo. ¡Quiero compartir contigo tus actividades diarias! Vassula Mía, cuando tus labios se abran para pronunciar alguna palabra, que pronun- cien sólo palabras santas, que pronuncien oraciones. Permanece en constante oración. ¿Cómo Señor? ¿Cómo es eso posible, Se- ñor? Te lo diré: que tu actitud, tus pensamientos, tus deseos, tus meditaciones, tus reflexiones, tus servicios, tus necesidades, ¡todo!, que todo sea una oración:Mi Imagen. Cada com- petencia que se te dé debe avivar en ti la san- tidad, esa santidad que os ha sido dada por Mí pero que las almas han olvidado cómo poner en práctica.Yo he concedido este don a cada alma. Avivaré esta gracia que ahora está dormida en todos vosotros. Me gusta la santidad. ¿Querrías entonces hacerme santa con tu gracia, Señor? Amadísima Mía, lo haré porque éste es Mi deseo para todas las almas. Yo, el Señor, he escogido este camino para ti. Me adorarás a Mí, tu Dios, en silencio 1 . Yo y tú, recluida, viviendo para Mí. Disfruta de Mi creación. Ámame. Contémplame enMi creación.Ama Mi creación.Vassula… (Jesús me miró. Deteniéndose por un mo- mento, juntó las manos, dejándolas caer y apoyando los codos en Sus rodillas. Su San- to Rostro me miraba de frente. Su pelo, lar- go y suelto, es castaño claro, casi rubio, con reflejos rojizos.) ¿Vassula? Sí, Señor. Dame tu corazón yYo lo colocaré en las pro- fundidades de Mi Sagrado Corazón. Penetra enMi Sagrado Corazón... Penetra enMi Sa- grado Corazón... Penetra aquí. (Jesús señalaba Su Corazón con el dedo índice). ¡Oh, ven! ¡Te he estado llamando siempre, desde que naciste! ¡He reservado un lugar para ti,Vassula! ¡Vassula! ¡Señor! Ya Te he dado mi corazón, mi vida. ¡Todo es Tuyo! ¡Ah,Vassula! Trata de percibir MiVoluntad. Escucha los latidos de Mi Corazón. Cada la- tido es una llamada a ti. ¿Por qué te resistes a Mí? 1 Dios me ha concedido la gracia de la meditación. Para ello, necesito estar sola y en silencio. Cuaderno 24

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=