La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 220 Cuaderno 24 y atenderlas favorablemente. Amén.” 7 de mayo de 1988 (Santa María:) ¡Vassula!Yo te consolaré siempre, cuando las palabras acaloradas de los lobos hieran tu alma.Apaga la sed deMi Hijo.Aplaca Su Sed insaciable deAmor. Oremos al Padre: “Padre de Misericordia, estoy a Tus Pies en adoración. En Ti espero y creo. Te amo infinitamente. Amén” (Lo repetí.) Gracias, Santa María. Permíteme apoyar- me en Ti. Bienamada, Mi Hijo yYo no te dejamos nun- ca. Escucha aMi Hijo. Yo, Jesús, te amo, alma. ¡Te amo, Señor! ¿Señor, qué vamos a hacer? (Me refería a cuáles eran ahora las nuevas instrucciones) Todo será hecho por Mí. Yo soy la Única, Santa y Pura Ecclesia. Ora por esta Unidad, ora por las almas que te rechazan. Te amo. Estoy contigo todo el tiempo 1 .Ven a Mí cuando tu corazón esté afligido por los lobos voraces. Escúchame: el presbítero evangélicome está flagelando la espalda sal- vaje y repetidamente. Deseo pedir a (…) si está dispuesto a reparar los errores del pres- bítero, realizando un acto de inmolación. Ora por esta oveja extraviada. Ora por él. Repara, amadísimoMío, ayunando a pan y agua cada viernes. ¿Estás dispuesto a aliviar los sufri- mientos de tu Salvador? Te amo, alma que- ridísima. Escúchame,Vassula: Mi Reino está en medio de vosotros. Pedro-De-Mi-Corazón, Pedro-De-Mis- Corderos. Este es el Nombre Santo que le he dado:Pedro-De-Mis-Corderos. Pero los Caí- nes lo han destronado, robándole la Corona con la queYo le había honrado.Yo , el Señor, le amo, pues es el muy amado deMiAlma.Yo le devolveré esa Corona robada. Derribaré los falsos reinos que han entur- biado Mi Cuerpo, reinos fluctuantes, reinos sin raíces. Derrocaré esos falsos reinos y le- vantaré Mi Verdadero Reino como unaAn- torcha, envuelto en Mi Luz, y devolveré en- teramente su Cátedra a Pedro, lo entronizaré y pondré en sus manos un cetro de hierro, con el que le daré el poder de reinar como pastor. Agruparé a Mis corderos dispersos 2 y, cuando lo haya hecho, cercaré ese Redil con Mis Brazos y nadie, ¡nadie!, ni siquiera el maligno, podrá robar un solo cordero de este Redil. Extenderé Mi Manto sobre ellos, los abrigaré conMi calor y los protegeré. De- volveré a Pedro lo que le había dado cuando estaba en la tierra, encarnado. Ningún hom- bre transgredirá los límites de Mi Voluntad, porque todo lo que hay ahora es obra vues- tra, no Mía.Aborrezco la anarquía y la rebe- lión contra Mí. ¡Vassula! ¡Prometida! ¡Hermanos!Yo, el Señor, bendigo cada paso que dais. Di a Pe- dro estas palabras: Yo, el Señor que estáis buscando, entraré de repente en MiTemplo. Estoy llamando a tu puerta ¿Me dejarás en- trar? Traigo ConmigoMi Plan de Salvación. Mi Rollo ha sido escrito y está listo para ser consumido. Que quede claro que he transmi- tidoMi Plan de Salvación de Paz yAmor para honrar la Cátedra de Pedro como debiera ha- ber sido honrada. Vengo a restituir a Pedro su corona de pastor.Acércate, Pedro...Acér- cate, Pedro…Acércate a tu Señor. 1 En este momento, la voz de Jesús se hizo muy suave e íntima. 2 Tuve una visión de ángeles tratando de juntar a los cor- deros y meterlos en el redil.
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