La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 22 Cuaderno 7 tos 1 , te vi allí, entre los perversos.Te estaban sujetando, atormentándote. Te vi tirada allí, luchando sola. Tu alma estaba a punto de morir. Me diste mucha lástima.Te acordaste de Mis obras de otros tiempos y compren- diste entonces que Yo podría ser tu refugio, y así oí tu súplica desde la tierra. Hija,Yo te he amado siempre, pero tú Me habías olvidado.Anhelaba ser amado por ti, oírte llamarme “Padre”. ¡Durante cuántos años he estado a tu puerta esperando, espe- rando que un día pudieras oírme!... Estaba al alcance de la mano, sí, estaba tan cerca de ti... Entonces Mi Corazón no pudo resistir tu súplica.Acudí lleno de alegría. ¡Finalmente Me habías llamado! Te levanté hasta Mi pecho, hija, y curé tus heridas. Te enseñé cómo amarme, te enseñé cómo recibirme, elevándote, e hice resplan- decer Mi Luz sobre Ti. Flor Mía, no desespe- res. Te estoy enseñando paso a paso, con el vocabulario que tú entiendes 2 . Me preguntas por qué una parte de Mi en- señanza fue escrita antes de tu formación. Responderé a tu pregunta, cuando tú respon- das a laMía: “¿Sabes cuánto valor tiene para Mí una sola alma? Sé que tiene mucho valor; pero cuánto, no lo sé, Dios mío. Pues entonces, te diré el valor que tienen para Mí las almas, contestando así a tu pregunta. Un alma tiene tanto valor paraMí como para haber escrito parte de Mi enseñanza sólo para esa única alma, que no habría tenido otra oportunidad antes de su partida. ¿Lo entien- des ahora? Sí, lo entiendo, y sé a quién te refieres. Te amo, hija Mía. No tengas duda alguna de que esta enseñanza viene de Mí.Te recorda- ré siempre quién te despertó de tu sopor. Te amo. Estate siempre segura de MiAmor. Trabaja en Paz y no Me olvides. 13 de febrero de 1987 La Paz esté contigo. Estoy aquí. Soy Yo, Je- sús, quien te guía. No tengas miedo. Uníos en Mí, Vassula; todo lo que quiero de voso- tros es amor. Estoy preocupada por los mensajes. Me siento responsable. No sé cómo trabajar. Yo Me basto a Mí Mismo y soy capaz de ayudar a todos Mis hijos sin tu ayuda; pero, como Esposo, quiero compartirlo todo. No te preocupes, porque Yo soy la Fuerza, bienamada. Apóyate en Mí y deja que Yo dirija. Recuerda que soy Yo quien te da esa fuerza para venir a Mi encuentro. Te pido que Me ames fielmente. Ámame fervientemente, consuélame cuando te pida consuelo, porque hay muchos entre voso- tros queMe hieren. ¡Tal multitud de pecados se cometen diariamente que afligenMiAlma, Me llenan de amargura, llenan de dolor Mi Cáliz! ¿Cómo es que Me han olvidado? Vassula, cuando un Esposo se siente afligi- do ¿a quién deberá acudir en busca de con- suelo sino a Su esposa, que Le ama? Yo Te consolaré si puedo, pero, ¿cómo ha- cerlo? Sé que soy tan indigna, que proba- blemente Te hiero sin querer. Me siento in- capaz e intimidada al hablarte, llena de indignidad... Sé que todo lo que has dicho es verdad, pero ¿no te he escogido conociendo todas tus fla- quezas?Te amo,Vassula, y lo único que quie- ro de ti es que correspondas a Mi amor. Te quiero mucho. Estás constantemente en mi mente. Vivo para Ti. Te amo; no puedome- dir cuánto, pero Tú sí puedes. Sólo puedo pedirte que me enseñes a amarte más, hasta hacerlo sin medida. Bienamada, apoya tu cabeza enMí y déjame ungirte de pureza para que te vuelvas una de Mis flores, saturadas por haberme absorbi- do.Ven,Yo te alimentaré; comerás deMi pro- pia Mano. Te enseñaré a amarme más. 1 Los muertos espiritualmente. 2 Dios enfatizó esto.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=