La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 219 ¿Cuáles son, Señor? Mis Vestiduras son Sencillas 1 . Amadísimo Señor, ¡podrían pensar que so- mos una nueva secta! Ah,Vassula, ¡qué poco entiendes! Hija Mía, Yo te iluminaré y te diré lo que quiero signifi- car con “llevar MisAntiguasVestiduras”.Te amo por haber llegado al discernimiento de hoy. No dudes jamás deMiAmor.Acuérdate de Mi Presencia. Sí, Señor. Gracias, Señor Jesús. (Ésta es una de las oraciones que Jesús nos recomienda rezar diariamente: Novena de Confianza al Sagrado Corazón “Oh, Señor Jesucristo, confío esta intención a tu Sacratísimo Corazón… (Indicar aquí la petición). Mírame tan sólo, Jesús, y luego haz lo que Tu Corazón Te inspire… Que Tu Sagrado Corazón decida… ¡Cuento con Él! ¡Me fío de Él! ¡Me entrego a Su Misericordia! ¡Señor Jesús, Tú no me defraudarás! Sagrado Corazón de Jesús, confío en Ti. Sagrado Corazón de Jesús, creo en Tu Amor por mí. Sagrado Corazón de Jesús, que venga Tu Reino. Oh, Sagrado Corazón de Jesús, Te he pedido muchas gracias, pero imploro ardientemente ésta. Tómala, ponla en Tu Sagrado Corazón. Cuando el Padre Eterno la vea, cubierta con Tu Preciosa Sangre, no la rechazará. Ya no será mi plegaria sino la Tuya, Jesús. Oh Sagrado Corazón de Jesús, pongo mi confianza en Ti. Que jamás sea confundido. Amén.” Ésta es la segunda oración que Jesús nos recomienda que recemos diariamente: Oración a San Miguel Arcángel Arcángel San Miguel, defiéndenos en el combate; sé nuestro auxilio contra la perversidad y las asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y Tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el Divino Poder, a Satanás y a los demás espíritus malignos, que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén. Y ésta es la tercera oración que Jesús no recomienda que recemos también diaria- mente: “Acordaos” de San Bernardo “Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado con esta confianza a Vos también acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante vuestra Presencia soberana. No desechéis mis súplicas, oh Madre de Dios, antes bien dignaos escucharlas 1 Jesús hablaba simbólicamente, pero yo tomaba Sus Pala- bras al pie de la letra. Cuaderno 24
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=