La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 211 ¡Mi Corazón se desgarra y se lacera al ver a tantos de Mi creación ceder ante Satanás! ¡Cómo sufro al ver tantas de Mis almas sacerdotales en el camino de la perdición!Yo Soy ElVerbo, El Santo de los Santos, El Dios Eterno, Emmanuel y vuestro Salvador, al que traspasasteis hace muchos años y no cesáis nunca de traspasar de parte a parte. ¿Por qué? ¿Qué diferencia hay entre ahora y aque- llos días pasados, cuando Yo estaba encar- nado y clavado en la Cruz? Me traspasáis repetidamente con vuestra hipocresía, vues- tra altivez, vuestra apostasía y vuestra dure- za de oído. No habéis dejado de permanecer letárgicos ante Mis Señales, Mis Milagros, Mis Obras Divinas. Hoy os estáis mofando deMí como ayer. Os burláis deMí.Vosotros, a quienes he confiadomillones de almas, Me estáis volviendo a crucificar, Me claváis de nuevo al madero con vuestra apatía. Oh, vo- sotros todos cuyo corazón sigue siendo es- téril 1 , cuyo corazón se ha convertido en gra- nito, ¿permitiréis alguna vez que vuestros corazones sean tocados por Mí, ablandados y abiertos? 2 ¿Dejaréis algún día de traspasar- me? 3 Mi Boca está más seca que el pergamino por la sed de amor. Mis ojos se han cansado de veros derramar vuestras palabras sobre Mi Altar. Me ofrecéis vuestras oraciones, pero antes de que lleguen a Mí, se evaporan en el aire como la bruma.ApartoMis ojos de vosotros, porque sé lo que hay en el fondo de vuestro corazón. ¡Me ahogo! Me sofoco al tener que contemplar a Mi simiente llena de palabras muertas, al tener que veros venir a Mí con audacia, pisoteando Nuestros Co- razones Divinos 4 , ¡tan abiertamente, tan des- caradamente! ¿Cómo esperáis, entonces, que Mis corderos confíen en vosotros? ¡Ah, Vassula! Mi Corazón sangra abun- dantemente. Entra enMi Corazón y siente las Heridas de tu Dios. ¡¡J-E-S-Ú-S!! Mi corazón grita de dolor al sentirte en este estado. ¡Oh Dios mío amadísimo! ¿Qué han hecho? ... ¿Quéestán haciendo? Revela Mis Obras deAmor. Revélalas a to- dos los hombres, incluso a los que te traten como a un bufón, hijitaMía.Al final veránMi Gloria. (Estoy destrozada, el Señor lo sabe. Ya he sido tratada de bufón, de impostora, de posesa, de Anticristo, de enferma mental. He sido mortificada, porque la gente no oculta siquiera sus sentimientos cuando pretende herirte. ¿Podré aguantar en estas condicio- nes? Soy débil... Mi alma está cansada ... Despreciada y desalentada, e ignorada, es- toy bebiendo el mismo Cáliz amargo, com- partiéndolo con Jesús.) Vassula, Me tienes delante de ti, soy Yo, vuestro Dios, que al final os mostrará a to- dos vosotros Mi Gloria. He encontrado a lo más ínfimo de toda Mi creación. Te he esco- gido para que todo el mundo pueda ver que toda la Autoridad desciende directamente de Mí y sólo de Mí... ¡y no de ti! Vassula, Yo soy el Guardián de este Jardín y nadie fuera de Mí puede detener el desarrollo de los grandes árboles y permitir que los pe- queños crezcan. Mi Palabra descenderá so- bre vosotros, Creación, como un Rayo. ¡Ay de los infieles! Vassula, guárdame en tu corazón. Recibe Nuestra Paz. 11 de abril de 1988 Señor, no me rechaces. Ya que soy la última a Tus Ojos, ten piedad de mí y aliméntame aunque sea, si Tú quieres, con las migajas sobrantes , Señor. Santa María, no me desprecies. Por favor, ten piedad y deja que el Señor me arroje algunas migajas que sobren. 1 La voz de Jesús era triste e implorante. 2 De nuevo triste e implorante. 3 Otra vez triste e implorante. 4 Los Corazones de Jesús y de María. Cuaderno 23

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=