La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 208 Cuaderno 23 una Señal, una Señal grandiosa para que puedan comprender cuán equivocados es- taban. Esta Señal se os dará para que muchos puedan creer. Orad porque el tiempo está próximo. Orad por el GranRetorno de la Paz y delAmor. 5 de abril de 1988 Gloria a Dios. ¿Quieres trabajar con Jesús? Sí, Santa María. Enséñame, si Te place, a obedecerle, y aumenta mi fe, mi amor y mi esperanza. Lo haré. Esfuérzate por ser dócil, hijita. Reci- be Mi Paz. La Sabiduría te instruirá. Déjalo todo en SusManos: El no te defraudará.Aquí está Jesús. (Jesús estaba de pie a mi izquierda, mos- trándome Sus pies atados a los míos.) Recuerda que estos lazos son para la Eterni- dad. Yo estoy siempre a tu lado. Ven, ruega ahora por la redención de las almas. Deseo que medites sobreMi Pasión: fui crucificado esta misma semana. No dudes jamás. MirraMía, embelleceMi Iglesia. No dejes que nadie te arrebate el don que te he conce- dido. Nunca jamás dejaré tu lámpara sin acei- te; rellenaré siempre tu lámpara. Ecclesia te necesita. Mi Casa está hoy en ruinas. ¡Vassula! Has de reconstruir esta Antigua Fundación Mía, renovando sus muros. Re- nueva Mi Santuario. Yo soy el Señor y, con Mi Fuerza, reconstruirás esas viejas ruinas y embellecerásMiAntigua Fundación. Renue- va sus muros yYo llamaré de nuevo a la vida a todos los muertos. Despertaré a esos cadá- veres, resucitándolos de nuevo a la vida. Ése será el Gran Retorno, el Gran Retorno a la Vida, ¡porqueMi radiante rocío te embellece- rá, creación! ¡Yo extenderéMi Reino, y todo el Cielo se alegrará! Habéis descuidado Mi Jardín, pero Yo, el Señor, que soy su Guardián, os amo apasio- nadamente y no puedo soportar ver que las espinas y las zarzas estén ahogando las po- cas flores queMe quedan. Ha llegado la hora de hacer limpieza, extirpando esas espinas y esas zarzas, para permitir que florezcan Mis capullos y embellezcanMi Jardín. La Justicia prevalecerá. Yo, el Señor, les permitiré hacer la PazConmigo. Los que sean sinceros volverán a Mí, arrepintiéndose.To- dos los queMe buscáis y que deseáis ardien- temente conocerMis Caminos de Integridad, venid y escucharéis Mis clamores desde la Cruz. NecesitoAmor, Amor, Amor…Abrid vuestros corazones yYo os sanaré y os con- solaré, creación. ¡Pedro! Reúne, Pedro, a todas las naciones. Atráelas aMi Corazón. Estoy llamando des- de Mi Cruz. Alimenta a todas Mis ovejas, Pedro. Te pregunto de nuevo, Pedro: ¿Me amas más que éstos? Si lo haces, no dejes que los Caínes te convenzan. Permanece fir- me. Ellos te pedirán leyes que parezcan jus- tas para tratar a cualquier alma según les plaz- ca: las mismas leyes que proceden de los hombres. No dejes que te persuadan. Recuer- da cómo soyYo, el Señor: soy Manso y Hu- milde. SéMi reflejo. Si desean ardientemente que Me acerque a ellos, ¿por qué, entonces, no escuchan Mi Voz? Estoy a sus mismas puertas, llamando. ¿Por qué se niegan a oír? Si Me desean ardientemente y noMe oyen, es por su apos- tasía, que ha llegado a ser tan espesa como el fango. Yo estoy ahora aquí, esperando que Me abran sus corazones, pero ellos Me em- pujan a un lado y Me oprimen. Levantad los ojos y contemplaréis a vues- tro Salvador. ¡Reconocedme! No pisoteéis Mis Obras Providenciales para no ofrecer ninguna Paz a Mis hijos y que, así, ninguno de ellos os siga en vuestras propias tradicio- nes. DadlesMi Paz. No os sorprendáis de los débiles instrumentos que utilizo para mani- festarme a través de ellos.Yo SoyDios y elijo a quien Me parece. Hija Mía, cuenta Conmigo, confía en Mí. ¿Nosotros? Sí, Señor. Ven.

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