La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 206 Cuaderno 23 maré Mi Espíritu sobre toda la humanidad y que Mis hijos profetizarán de nuevo. Daré sueños y visiones a muchos de vosotros; se los daré incluso a los más pequeños. Os daré esperanza y osanimaré desplegando porten- tos en el cielo y en la tierra ¡Éstas son Mis Señales de hoy! 1 ¡He dicho que de la boca de los niños escucharéis la Verdad! Así que, a los que condenáis Mis Obras Divinas de estos tiempos, os digo esto: “¡¡Vuestra apostasía os condena!! 2 Todos los que no creéis y que habéis asolado Mi Jardín, ¡venid a Mí y arrepentíos! Ven, hijita, te amo. RecibeMi Paz.Alimén- tate de Mí, aférrate a Mí,Yo estoy a tu lado. Te amo, Señor. ¡Alabado sea el Señor! Esfuérzate en guardar Mis Enseñanzas y sí- guelas. Yo, el Señor, te amo. Estoy Presente dondequiera que estés. Así pues, ¡sonríeme cuandoMe mires! Bienaventurados los sen- cillos de corazón, porque de ellos es el Reino de los Cielos. La Justicia prevalecerá y Mi Casa será re- novada con la Sencillez, envuelta por la Inte- gridad. Permíteme, hijita, imprimir en ti Mis Divinas Palabras.Yo no te fallaré. Descansa enMi Corazón y deja que tu Señor descanse en el tuyo. Jesús, dame la fuerza, la fe y el amor suficientes para cumplir Tu Voluntad. Enséñame a obedecerte y a ser humilde. Enséñame a perdonar a mis opresores y a devolver el mal con el bien. Te estoy enseñando, Vassula. Sí 3 , sonríeme, cree enMi Presencia, seme fiel, séMi reflejo. Sí,Vassula, Me dueleMi Cuerpo. Justo en el centro de Mi Corazón tengo clavada la hoja de la lanza. ¿Dónde, Señor? En el mismo Santuario, en lo más profundo de Mi Fundación. Mi Sagrado Corazón está sangrando. En medio de Mi agonía he trata- do de advertirles. ¡Levántate, hija! Ecclesia te necesita. Mi Casa se encuentra en tinie- blas debido a la apostasía y la iniquidad, y a causa de sus pecados. Mi rebaño ha sido dispersado. ¡Cómo estoy llorando desde Mi Cruz! ¡¡Ah, Pedro!! 4 Vengo a ti, porque sé que Me has permanecido fiel. Oh 5 Pedro, miraMi Co- razón... EscuchaMis gritos, alma bienamada. Yo, el Señor, no encuentro ningún amor, nin- guna santidad en esos Caínes. Son muchos, han asolado Mi Casa. ¿De qué se alimenta- rán Mis corderos si sus manos están vacías? No tienen nada que ofrecerles, puesto que han hecho un desierto de Mi Fundación. Ora, Pedro, y Yo te levantaré para que tus ojos vean ese desierto desde lo alto. Y te dejaré penetrar en la Herida de Mi Corazón, te dejaré ver la hoja de la lanza. Al verla, tu corazón gritará de dolor. Pedro,Yo te daré la fuerza y el valor que necesites para que pue- das arrancarla 6 . (Más tarde:) Vassula, Mi angustia por las almas que cami- nan en las tinieblas, almas repletas de man- chas, llenaMi Corazón de amargura.Vassula Mía, estoy delante de su puerta y llamo, pero ella se niega a abrir. Sus ocupaciones diarias no dejan lugar para su Salvador. Su alma se hunde en las más profundas tinieblas. Aun- 1 Jl 3,14; Hch 2,17-20. 2 ¡Jesús estaba muy enfadado ygritaba aún más fuerte! 3 Yo Le había sonreído. 4 Fue un grito prolongado: ‘Peeedrooo…’. 5 Esta exclamación fue más bien un gemido de dolor. 6 Jesús estaba sumido en gran angustia. Cuando Jesús dijo “sé mi reflejo” (unas líneas más atrás), me levanté pensan- do que el mensaje de ese día había concluido. Pero, unos minutos más tarde, sentí ese impulso especial que experi- mento cuando tiene lugar una llamada, o está a punto de llegar. Empecé a sentir dentro de mí la agonía de Dios. Sabía que esta sensación venía de Él, porque me atravesó todo el cuerpo, reflejándose en mí. Oí su grito de agonía y volví corriendo, sin apenas ver a través de mis ojos llenos de lágrimas. Jesús estaba sufriendo, lleno de dolor, le hacía daño decir y escribir esto.

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