La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 201 Corazones 1 triunfarán. Hoy tú eres Mi secre- taria y mañanaMi mensajera 2 . Señor, ¿realmente no tengo esperanza de mejorar? Quiero decir, después de todo lo que has dicho al principio que soy… No, Vassula Mía, no pierdas la esperanza. Todo lo que hagas no será en vano. Yo te enseñaré a alcanzar la perfección, ¿no dije que te quería perfecta? Sí, Señor. Pero tal como parece que soy aho- ra, está claro que tengo aún que recorrer un largo camino para llegar adonde Tu Corazón desea que esté. ¿No soy Yo tu Maestro? Sí, Señor, pero no parece que tengas una buena alumna. Eres débil, peroMi Fuerza te sostendrá en tus caídas. Por eso,Vassula, ¿qué hay más gran- de que tenerme aMí como tuDirector Espiri- tual? ¿Qué mejor favor que éste? Gracias por todo lo que me das, puesto que no merezco absolutamente nada. ¡Ah, Vassula! Sé que no haces estas cosas a propósito, para ofenderme. Tus pecados han sido olvidados por Mí, como las aguas que han pasado y se han secado.Yo no vuelvo a mirar tus pecados, ni te los recuerdo.Te deja- ré comenzar de nuevo. Te estoy renovando, bienamada. Siente elAmor que tengo por ti. Te acepto como eres. Yo he puesto en tus manos las Coronas de Paz y deAmor, y has de llevar esas dos Coronas, junto con la Co- rona de Justicia, para ofrecerlas enMi propia Casa, a los pies de Mi bienamado Pedro 3 . Sí, Señor. Llévame allí, Señor. Ven, Yo estoy a tu lado. Juntos restaurare- mos Mi Casa. ¿Nosotros? Sí, Señor. (Más tarde:) Ven, Vassula, que tu Símbolo sea esta Pala- bra Santa: FE Fe del niño. 17 de marzo de 1988 Vassula, escuchaMiVoz como al principio de Mi llamada. Mucho antes de que tú existie- ras, llamé a muchos a servirme. Sí, ésos fue- ron los DíasVirtuosos, cuando las bendicio- nes tenían acogida. Llamé a almasmiserables y ellas nunca dudaron de que eraYo, su Dios y su Salvador, quien las llamaba. Su entorno tampoco dudaba, como duda hoy.Tu era está muerta, Vassula. Han hecho un desierto al condenar Mis Obras de hoy, extendiendo este páramo. Mi Sangre fue derramada para regar vuestros corazones y permitiros vivir enMi Luz. Oh creación, ¿acaso fue Mi Sangre derra- mada en vano? Esta era os dirá: “No escu- chéis, cerrad vuestros oídos, porque la voz que escucháis es ciertamente la del demo- nio”. Y en cuanto a aquellos que he bendeci- do dándoles visiones, hoy esas almas ben- ditas serán ridiculizadas y desanimadas por los Míos. Desde el interior de Mi Casa esta- rán decididos, y siempre muy dispuestos, a condenarme. Sí, pese a ellos mismos, Me es- tán condenando en presencia de los hom- bres, cuando niegan Mis Dones. Cuando Mis Bendiciones eran acogidas, las palabras que Yo escuchaba de los Míos, dirigidas a los que les hablaban de Mi llamada, eran és- tas: “Abre tus oídos, hijo, porque efectiva- mente podría ser Dios quien te llama”. Que Mi creación lea de nuevo la llamada de Samuel 3 . Ésos fueron los Días Virtuosos, cuando las bendiciones tenían acogida. 1 Los Corazones de Jesús y de María. 2 Ocho meses después, Dios me lanzó al mundo para ser Su testigo, exactamente tres años después de que todo comenzara. 3 Jesús se expresaba con metáforas, pero yo no lo entendí. 3 1 S 3,8-9. Cuaderno 22
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