La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 197 Venid todos los que Me amáis y seguís Mis Caminos, venid y saciaos. Comed deMi Fruto y tendréis hambre de más.Venid todos los que tenéis sed, bebed de Mí y tendréis sed de más. El que guarde Mis Virtudes ja- más se avergonzará. El que actúe comoYo lo deseoMe glorificará. Ah,Vassula, ¿te abandonaríaYo jamás? Si- gue escuchando yYo embelleceréMi jardín, regaréMi huerto, regaréMis macizos de flo- res y haré brillar la disciplina. Cada palabra será escrita por Mí.Yo, el Señor, te he inicia- do en el conocimiento deMis misterios, para Mis intereses y para Mi Gloria. Padre bienamado, Te amo sin límites, ¡de verdad! Ven, recuerda, Nosotros... 7 de marzo de 1988 (Pedí a Dios que me levantara el velo sólo por un momento. Estaba de pie, ante toda esta revelación, contemplándola. De repen- te me sentí impresionada por su volumen y por el trabajo incluido en esas páginas que yo no habría podido llenar nunca sola, en tan poco tiempo. Me invadió un sentimien- to extraño, una especie de sacudida. Era como si empezara a darme cuenta de todo más profundamente. Me sentí muy conmo- cionada.) Jesús ¿realmente hemos estado trabajando juntos? Vassula, ¡Sí, hemos trabajado juntos! 1 ¿Quie- res besarme ahora? (Me levanté, totalmente conmocionada, me acerqué vacilante a la imagen del Santo Sudario y besé a Jesús.) ¿Lo ves? ¿Ves cómo te sientes cuando levan- to un poquito el velo que he puesto ante tus ojos? Ven, no dudes nunca de Mis Obras providenciales. Todas ellas son para restau- rarMi Casa y reunir aMis corderos. Son para regarMismacizos.Ven,Yo, el Señor, te recor- daré siempreMi Presencia. Vassula, ¿Nosotros? ¡Oh! ¡Sí, Señor! Nosotros. Ven. 8 de marzo de 1988 ¡Pedro! Estoy a tus mismas puertas ahora. Glorifica Mi Cuerpo. Uniré a Mis corderos, incluso a los que no son de este rebaño. Es- toy llamando y ellos reconocerán laVoz del Pastor. Las horas vuelan y Mi Retorno está ahoramuy próximo. ElAmor volverá a voso- tros como Amor y Mi Reino sobre la tierra será como el del Cielo, ¡porque la Justicia, el Amor y la Paz se derramarán desde el Cielo sobre ti, creación! Vassula, puesto que ahora sabes cuánto dependes de Mí, tu Dios, ¿vas a orar más? Me gustan tus palabras sencillas. Dime: “Te amo, Señor, respiro para Ti, sonrío para Ti, espero en Ti, creo en Ti. Tú eres mi alegría, mi impulso, mi paz”. Sí, dímelas aMí, tu Santo Compañero. Com- parte tus días Conmigo. ¡Cómo deseo que Mis hijos se den cuenta de Mi cercana Pre- sencia! Yo estoy a su lado siempre tan pre- sente, en todo lugar, en todo momento. Si al menos tuvieran conciencia de esto, caerían menos, pecaríanmenos. Diles que deseo que tengan intimidad Conmigo.Ven.Yo te amo, ama tú también a tu Maestro. 2 Y en Mi Casa, congregarás a los podero- sos y los desarmarás, y hablarás las palabras que salen de Mi Boca, coronando a tu Dios con guirnaldas deAmor y de Paz que reem- 1 Conmocionada, yo temblaba y lloraba. 2 Aquí hubo una pausa, y luego Jesús pronunció una pro- fecía. Cuaderno 22

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