La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 195 (Dios me permitió volver a visitar Rodas. Las personas que tenían conocimiento de estas revelaciones me invitaron a encon- trarme con otras. La gente escuchaba, com- prendía y alababa al Señor por Su Miseri- cordia. Muchas personas recibieron mensajes personales del Señor. El grupo iba creciendo de día en día y muchos volvían a Dios y Le alababan. Pasé mis días allí vien- do a gente y difundiendo los mensajes. Las conversiones y las sanaciones espirituales fueron abundantes. Los que quisieron se- guir el programa de visitas a iglesias y ca- pillas, lo hicieron conmigo. Incluso salimos de la ciudad para ver otras capillas en las colinas. El Padre Yanni anunció esta revelación privada en su iglesia, a todos los asistentes. Era el 24 de febrero, en la iglesia de los Santos Anaryiroi. El mismo día por la tar- de, fui invitada a la iglesia de San Nicolás, y el Padre Vassili nos permitió, a mí y a todo el grupo que conocía y seguía la revelación – alrededor de doce señoras, porque sus maridos, que también seguían la revelación, estaban en ese momento trabajando – anun- ciarla en su iglesia. Una de las señoras leyó a los asistentes uno de los mensajes de Dios del cuaderno 8. Quiera Dios trabajar ahora en ellos…) CUADERNO22 24 de febrero de 1988 (Rodas) ¡Alabado sea el Señor! Bienamada, bendigo cada paso que das. Gracias, Padre ¡Gloria a Dios! Si, Señor: que Tu Santo Nombre sea glorificado de nuevo. Os ayudaré a todos. Restauraré Mi Casa, reconduciré aMis hijos alAmor. Les enseña- ré Mis Caminos de Virtud, porque los han olvidado. Iluminaré aMis maestros, y llama- ré a cada puerta, para darles esperanza, fe y amor. EmbelleceréMi Jardín. ¿Entiendes? Te doy gracias, Señor y Salvador, por todo Tu Amor y Tu Misericordia. Has abierto la Puerta de la Misericordia y Te doy gracias por convertirte en nuestro Salvador. ¡Era! ¡Oh, era de Desdicha! La hora ha llega- do. La hora de vuestra redención está al al- cance de la mano. Mi Ecclesia revivirá, por- que la Justicia, elAmor y la Paz estarán entre vosotros. ¡Mi Reino está a vuestras mismas puertas! 1 de marzo de 1988 ¿Jesús? Yo soy. (Vi a Jesús de pie cerca de mí.) Cada vez que Me veas, sonríeme. Sí, flor, permanece junto a tu Salvador. Ven, oremos al Padre: “Mira, Padre, lo que tienes ante Tus ojos: tienes a la Miseria. Perdóname, Padre, porque no soy digna de haber recibido todas esas gracias. No merezco nada, porque soy Nada. Permite a esta Nada apoyarse en Ti, por Tu insondable Bondad. Te amo, Padre Bienamado, a pesar de mi miseria y mi nada. Necesito Tu Fortaleza, para poder trabajar y cumplir todo lo que debe cumplirse con TuGracia. Amén”. ¡Ah, Vassula! Busca todas Mis Virtudes. Practícalas y crece en Ellas. Yo, el Señor, te amo a pesar de tu nada. Apóyate en Mí en Cuaderno 22
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