La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 193 por tu fruto: “Un árbol sano produce buenos frutos”. Cuando Mis hijos hambrientos prueban Mi Fruto y vuelven aMí, arrepintiéndose con lágrimas en los ojos, Me siento dichoso ¡Qué feliz me hacen! Los arranco de las garras del demonio. Vassula, ten paciencia. He dicho queMi Palabra es como un arroyo que fluye. Luego, de arroyo empezará a crecer precipi- tadamente en ancho río, y luego se desbor- dará y Mi Palabra se convertirá en un vasto océano, un Océano de Amor, inundando vuestros corazones deAmor, y elAmor esta- rá entre vosotros comoAmor. Te he advertido, Vassula, que serás recha- zada por muchos 1 . Aprende a aceptarlo. Yo Mismo fui desairado por muchos, ¡y su obs- tinaciónMe hizo llorar! (Jesús me hablaba como se habla a un niño, sonriendo y al mismo tiempo tratando de convencerme, mostrándome lo difícil que había sido para Él también.) Vamos, ya aprenderás.Te amo.Yo te sosten- dré. Convertiré a muchos más. ¿Nosotros? SienteMi Presencia. Me encan- ta cuando lo haces. Sí, Señor. Te doy las gracias por tu apoyo, Señor. 10 de febrero de 1988 Vassula, escúchame y escribe. Sí Señor. Yo soy la Palabra, elAlfa y la Omega. Soy el Elixir de laVida, la Fuente delAmor, y deMí recibe el ser todo cuanto existe. He descen- dido a la tierra, encarnado, para redimiros. HijaMía, haymucha confusión enMi Igle- sia acerca de las Palabras queYo dirigí desde Mi Cruz a Juan y a Mi Madre. Dejadme que os recuerde a todos, antes que nada, cómo Yo, El Señor, he coronado aMi Madre como Reina del Cielo. ¿Señor? ¿Sí,Vassula? Has venido presentándote como Dios, lue- go has dicho dos veces “Mi Santa Madre”. Señor, acabas de declarar que Santa María es Tu Madre, confirmando así Su título de “Madre de Dios”. ¡Tú lo has dicho, Señor! Un título rechazado por los protestantes... ¡CómoMe alegro, hija Mía! No te he estado enseñando en vano. Me gusta que hayas entendido Mis Obras. Esfuérzate por seguir aprendiendo. Ora para lograrlo. Yo te daré percepción si la pides. Vassula, escúchame una vez más: quiero que Mis palabras sean conocidas. Yo, que soy Dios, crecí en el Seno de Mi Madre. ¡Ella alimentó a vuestro Dios, crea- ción!Yo Me alimenté de Ella.Yo , que soy el Verbo, La amo y La honro. Vassula, muy al principio te hice un relato deMi Crucifixión. ¿Recuerdas cuando dije: “Mi mirada se posó sobreMi Madre.Yo la miré y nuestros Cora- zones se hablaron 2 : Te entrego a Mis hijos bienamados para que sean también Tus hi- jos. Tú serás su Madre”? Sí, Señor. Pero nuestros hermanos protes- tantes dicen que lo que Tú pronunciaste desde la Cruz se refería literalmente a Juan. Tu Madre, al convertirse en “viuda”, que- daba al cuidado de Juan cuando Tu ya no estuvieras. También dicen que Santa María no es “Madre de Dios”. Sin embargo, Vassula Mía, las Escrituras no mienten nunca. Las Escrituras dicen estas palabras: “Madre de mi Señor”. Isabel, que fue inspirada por el Espíritu Santo, pronun- ció estas palabras. Escribe: “Tú eres la más 1 El 23 de octubre de 1987 y en varias ocasiones más. 2 Un entendimiento tácito, un acuerdo interior entre Jesús y María. Cuaderno 21

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=