La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 192 Cuaderno 21 Ahora está de pie a mi izquierda, mien- tras yo estoy de rodillas ante mi mesita, don- de tengo frente a mí la imagen de la Sábana Santa y un icono de Santa María con el Niño Jesús. Él está a dos pasos de mí, Su Santo Rostro es la Belleza misma. Me ha pe- dido que Le mire. Me ha mostrado Su Cora- zón. Su pecho entero resplandecía, radian- te, abrasado de Amor.) Todo eso es exacto. Todo lo que disciernes es exacto. ¡Oh,Vassula, VassulaMía, cuánto te amo!Alma queridísima, puedes venir aMí siempre que lo desees. Has visto Mi Cora- zón. Cuando empieces cada día nuestros encuentros, empiézalos con esas oraciones. (Al principio recé las tres oraciones duran- te cierto tiempo, pero luego dejé de hacerlo. Santa María me recordó que debía conti- nuar rezándolas. Desde entonces lo hago regularmente. Jesús explica aquí cómo abrir el día de trabajo con Él, con esas tres oraciones, porque yo no estaba segura de si debía hacerlo cada vez que me ponía a escribir –que podían ser tres o cuatro veces al día, a veces para una sola frase– o si que- ría que lo hiciera una vez al día, como in- troducción.) Vassula, reúne aMis hijos y léeles el Mensa- je que te dicté hace algún tiempo 1 . Quiero que se lo leas. Les amo y enmedio de todos ellos, Yo Soy. Creación Mía, Me pertenecéis, sois Mi simiente. Bienamados, Yo soy vuestro Salvador. ¿Queréis volver a Mí? ¿Queréis echaros en Mis brazos? Yo perdonaré vues- tros pecados.Venid a comer Mi Pan, venid a probar MiVino. Si os arrepentís, os perdona- ré. Escuchad los latidos deMi Corazón: cada latido es una llamada para un alma. Vassula, ¿quieres leerles Mi Mensaje an- terior y éste último? Sí. Señor, lo haré. (Más tarde:) (Después de leer la carta que me ha envia- do un amigo, y los recortes de periódico diciendo por qué las Iglesias y la gente mi- ran con recelo las “revelaciones”, com- prendo que es muy difícil para cualquier eclesiástico aceptar ésta, puesto que hay tantos fraudes y tantas revelaciones falsas. Sin embargo, no puedo olvidar lo escépti- cos que fueron incluso ante el Milagro de Fátima. Hoy están escépticos respecto a Garabandal y mañana lo aceptarán, quizá demasiado tarde. El escepticismo es dema- siado fuerte.) Padre, me temo… 2 ¡Dilo! Me temo el rechazo del Papa. ¿Por qué ten- dría que creerme? ¡Ojalá les hubiera suce- dido esto a ellos! Sólo entonces... Vassula, te he dado Mi Pan y te he alimenta- do con los frutos de Mi jardín.Te he dado de comer conMi PropiaMano. ¡Ah, queridísima hijita! ¿Quién te ha convertido? ¿No he sido Yo? ¿Quién te ha enseñado a amarme? ¿No he sido Yo? ¿Quién te buscó y te encontró muerta entre los muertos y se inclinó para levantarte y resucitarte? ¿No fuiYo? ¿Quién te ha traído a Mi Casa con Compasión, para sanarte y cuidarte hasta que recuperaras la salud? ¿No he sidoYo? Quién te ha enseña- do a diarioMis Caminos? ¿No he sidoYo?Y ahora, ¿quién convierte aMis hijos? ¿No soy Yo? Yo soy tu Salvador. Vassula, ahora formas parte de Mí. Eres incapaz de sobrevivir sola, Me necesitas. Igual que una rama que no dará fruto por sí misma si no está unida al árbol, así estás tú Conmigo. Tu fruto viene deMí. Mi fruto alimenta amuchos. Mi Fruto 3 es tu testigo. Los que dudan podrán juzgarte 1 Mensaje dictado por Jesús el 14 de octubre de 1986. Este Mensaje estaba destinado a la reunión del 21 de febrero de 1988. 2 Dudaba. 3 Los Mensajes.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=