La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 180 Cuaderno 20 debéis ceder todos”. Os amo a todos y, por Mi Misericordia Infinita, vengo para ayud- aros a uniros. Vassula, búscame con sencillez de cora- zón. Yo soy un Dios deAmor. Soy manso y humilde. RecuerdaMis caminos. Para poder uniros, abandonad vuestras intenciones egoístas. Reconoced Mi Voz, vosotros a quienes he confiadoMi Palabra y he confia- do millares de almas. Vosotros a quienes he proclamado señores de Mi rebaño, ¿por qué buscáis vuestros intereses y no los Míos? Mis corderos están dispersos, dispersos... Flor, estoy descendiendo, a través de ti, para reunir a las naciones, congregar a Mis almas sacerdotales y renovaros con Mi Amor. Señor y Salvador, ¿cómo lo sabrán o reco- nocerán sus faltas? La manera de reconocer sus faltas es buscar MiVoluntad.Arrepentíos, pensad enMi Mi- sericordia, creed enMis Obras Providencia- les, en vez de pisotearlas.Adoradme con sin- ceridad, buscad Mis intereses y no los vuestros. Señor, perdóname por ser quizás incapaz de comprender lo que Tú entiendes por “inte- rés”. ¿Quieres decir que todo lo que deseas, Señor, es recoger y juntar de nuevo Tu reba- ño que en este momento está disperso? Bienamada, hasta tú has comprendido lo que Yo más deseo, pero eso no es todo lo que deseo. Releyendo esta revelación lo com- prenderás, Vassula. Sí, Señor. Te recordaré, hija, que bendigas a los que te persigan. ElAmor es siempre paciente y ama- ble. Vive en santidad, piensa en la paciencia queYo tengo contigo, hija Mía 1 . Sé Mi ima- gen, ten fe en Mí, esperanza y amor. Ven, descansa enMí, alma queMe eres tan queri- da. SienteMiAmor y hónrame aMí, tu Dios. ¿Nosotros? Gracias, Señor, por el amor con el que me envuelves, por la paciencia, por la bondad y la compasión que tienes con mi alma. Yo creo, adoro, espero y Te amo. Amén. ¡Ah, bienamada!, ¡Mi Corazón Se inflama de amor al oírte decirme estas palabras! 2 ¡Oh, Dios mío! ¿Cómo podría no amarte? Soy Tuya, aunque sea arcilla. Todo lo que hago es por amor a Ti. No busco mis intereses, busco glorificar Tu Nombre, procuro traerte de vuelta Tus corderos, trato de seguir Tu Voluntad, Señor. Te amo, y por este amor que tengo por Ti, otorgado y enseñado por Ti, Te pido, si ése es Tu deseo, que fortalezcas mi fe y que yo Te ame sin límites para poder seguir glorificándote. Amén. Te voy a alimentar con los frutos de Mi jar- dín. Te alimentaré, bienamada, ante los ojos de tus perseguidores, porque tal es Mi Vo- luntad. Gracias, Señor Jesús. Aférrate firmemente a lo queYo te he dado y no dejes que nadie te arrebate tu don. Cree enMí firmemente.Ven aquí, tomaMiMano y escucha cuando susurro a tu oído. 1 Si no fueraAmor, hace tiempo que Dios me habría casti- gado. 2 ¡Dios parecía tan desbordante de alegría!
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