La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 176 Cuaderno 20 Díselo, Señor. Recuérdales entonces todo esto, Señor. Bienamada, ellos han coronadoMi Corazón con una corona de espinas. Mi Sagrado Co- razón está sangrando. Jesús ¿tienen conciencia de ello? Yo iré silenciosamente a su puerta y, sin lla- mar, entraré en su casa y les mostraréMi Sa- grado Corazón. Quienes sean sinceros se darán cuenta de su Error.Ven, hijaMía. ¿No- sotros? Sí, Señor, unidos. 4 de enero de 1988 Vassula 1 , ¡oh Vassula! ¡Tengo a una de Mis bienamadas hijas yaciendomuerta! ¡Una her- mana tuya! ¿Quién yace muerta, Señor? Mi muy amada hija Rusia. ¡Ven! Ven y te la mostraré. (Dios me llevó, en espíritu, al borde de un desierto. Extendiendo el brazo, me señaló con el dedo índice, a lo lejos, a Su hija y hermana mía que yacía muerta bajo un sol abrasador. Su cuerpo, libre ya de la tiranía, yacía en medio del desierto. Parecía aban- donada hasta en su muerte. Había muerto completamente sola, sin nadie a su lado para consolarla. Cuando vi ese doloroso espectáculo, prorrumpí en lágrimas de com- pasión. Lloré amargamente al verla.) ¡Oh, no llores! Yo la resucitaré, Vassula. La resucitaré paraMi Gloria. La reanimaré, como reanimé a Lázaro. ¡Oh Dios mío, me estás causando tanto do- lor..! Ese dolor que sientes no es nada comparado con el Mío. La amo,Vassula, ten compasión de ella tú también. No la dejaré yacer muerta, expuesta a los vientos abrasadores.Vassula, ama a tu hermana, ten compasión de ella.Ve a ella, ámala, ¡ámala, porque es tan poco ama- da por todo el mundo! Vassula, ella Me había abandonado y se había vuelto contra Mí. Se volvió contra Mí cuando creció y llegó su momento de amar. Yo la llamé para compartir Mi manto con ella, pero en lugar de eso, ella se fue. Sin- tiéndose madura, creyó que sería capaz de alimentarse por sí misma. Me dio la espalda y se marchó. Como una esposa infiel, se es- capó. Amadísima Mía, ¿sabes lo que es perder a una hija? Mi Corazón se desgarró y lloré. Como si esto no fuera suficiente, con arro- gancia y sin el menor remordimiento, ¡decla- ró abiertamente la guerra contra Mí, su Pa- dre, y contra todos los Santos mártires! Ya no creía enMí, ¡dejó de adorarme, de esperar en Mí y de amarme! Parecía haber olvidado el amor que habíamos compartido en otro tiempo. Yo le había dado hijos e hijas, pero en su furor, mató brutalmente a Mis hijos y los en- tregó a Satanás, como se ofrece un holo- causto. Luego, como si eso no bastara, se volvió hacia Satanás e hizo con él un pacto de serle fiel y de adorarle a él en cambio, si le ofrecía todo lo que ella deseaba. Satanás aceptó, con la condición de dejarle libre. En- tonces, Satanás la separó totalmente de Mí. Ella le dejó cortar nuestros lazos. Satanás le hizo confiar en él. Traicionero como es, pri- mero condujo a Mi hija a terrenos pan- tanosos, donde tendría que apoyarse en él por miedo a hundirse en arenas movedizas. Ella le pidió que le permitiera apoyarse ente- ramente en él. Vassula, como Jerusalén que en otro tiem- po huyó de Mi Casa, Mi Casa de Santidad, para convertirse en una hija sin moralidad que ofrecía a sus hijos en sacrificio uno tras otro, Rusia, Mi hija, juzgó bueno hacer otro tanto.TomóMis Santos Dones y se los ofre- ció a Satanás, quien los convirtió todos en 1 El tono de Dios parecía mezclar la urgencia con la tristeza.
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