La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 172 conseguí dormir aquella noche, pues este mensaje resonaba en mis oídos una y otra vez. Jesús intensificaba Su Presencia.) El Santuario de Fátima pide a gritos la santifi- cación de Garabandal. Os he enseñado a leer los Signos de los Tiempos. ¿Estáis buscan- do esos Signos? ¿Cómo es posible que no discernáis los Signos? ¿No tenéis percep- ción? ¿Por qué están vuestras mentes cerra- das? ¿Por qué os negáis a ver? ¿Por qué os negáis a oír? ¿Habéis olvidadoMis Palabras? ¿Por qué repetir vuestros errores? Bienama- dos, ¿por qué todos esos ataques veneno- sos contra el Mensaje de Garabandal, dado por vuestra SantaMadre, que es elArca de la Alianza de Mi Palabra para vosotros? La oposición que muestran Mis almas sacer- dotales contra las apariciones y el mensaje de Garabandal son todo maniobras de Sata- nás. Una vez más, como en Fátima, está tra- tando de impedir que Mi Mensaje se haga universal. ¿No habéis comprendido que Satanás, co- nociendo el valor de Mi Plan de Salvación, expresado por medio deMi Madre a simples niñas en Garabandal, está tratando, una vez más, de borrar Mi Plan?Así os deja a todos vosotros en la oscuridad, para que caigáis. Ahora más que nunca, Satanás está redo- blando sus esfuerzos por triunfar sobre vues- tra SantaMadre. Está manipulando a la Igle- sia para que desmienta estas apariciones, que son la continuación del Mensaje de Salva- ción de Fátima. Satanás, en su furor, está tra- tando de impedir que os alimentéis de Mí. Mi Plan de Salvación está claro, vengo a redimir a Mis hijos. Reconoced Mi Voz. No os sorprendáis de la clase de instrumentos que empleo. He elegido a una nulidad, que no sabe nada, un lienzo en blanco, para que quede claro que las Obras que cubran esta sábana 1 son Mías y para que creáis que Yo, Jesús, Bienamado Hijo de Dios, soy quien habla esta vez. Mi Reino está entre voso- tros. Sé que vosotros, MisAbeles, Me recono- ceréis otra vez. ¡Oh amadísimos Míos, cuán- to os quiero! Os desvelaré pronto Mi Plan. Señor, si los sacerdotes no reconocen Tu Voz, ¿qué sucederá entonces? Vassula, no te incumbe a ti preguntarlo. Pol- vo y ceniza 2 , deja que te guíe como Me pa- rezca, déjame a Mí esas cosas. Sí, Señor. ¡Oh vamos! No Me interpretes mal. Yo soy Amor, aprende a aceptar. Ven, ¿nosotros?Yo rellenaré tu lámpara. Sí, Señor, Te doy las gracias por cuidarte de mí con amor. Vamos. 28 de diciembre de 1987 (Si me olvido de quién soy y me atrevo a pronunciar un juicio sobre alguien, o me creo que entiendo más que otros, inmedia- tamente Dios me recuerda qué clase de men- sajera tiene. Tan sólo con una mirada pene- trante de Sus ojos sobre mí, me pone en mi sitio, el sitio que tengo que guardar. Sólo con Sus tres palabras, “polvo y cenizas”, me recuerda que no soy nada, lo último de toda Su Creación. No, habrá quién no lo com- prenda, creyendo que, porque Dios me ha elegido para transmitir Su Palabra, soy digna de ello. ¿Pero no lo entendéis? Al elegirme a mí, la más insignificante de todos, Dios mues- tra la inexpresable Misericordia que tiene hacia nosotros, pues si incluso da a la más insignificante, ¿cuánto MÁS no dará a los que son mucho más dignos ante Sus ojos que yo, si lo piden con fe? ¿No os habéis dado cuenta de la paciencia que tiene conmigo, 1 Lienzo. 2 Con estas dos palabras Dios me recuerda que soy la últi- ma de todas Sus criaturas. Cuaderno 19

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