La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 17 de vosotros no Me responderán? ¿Cuántos de vosotros, especialmente Mis maestros, volverán sus ojos hacia otra parte, buscándo- me? ¡Oh hombres de poca fe, qué poco Me conocéis! ¿Habéis olvidado que Yo soy la Riqueza Infinita? ¿Por qué os sorprendéis por la clase de instrumentos que utilizo?Mi poder es grande y sin límite y haré que se conozcan Mis palabras a través de almas miserables… Vassula, muchos Me pedirán una señal de que esta enseñanza viene de Mí, pero la se- ñal queYo daré eres tú.Te he liberado del mal, despertándote, te he alzado y te he levanta- do hasta Mi Corazón, derramando sobre ti muchas de Mis obras. Acepta lo que te doy, porque la Sabiduría te está conduciendo. Vassula, te amo; pequeña, eres Mía. Hija, dame amor y dame descanso. Déjame des- cansar en tu corazón; acéptame, Vassula, no Me rechaces. Vassula, ¿sabes cuántos años he estado esperando queMe aceptaras? ¡Oh, qué apartada estabas de Mi Corazón! ¿Nun- ca te he dicho cómo Me sentía entonces? Realmente no me acuerdo, Jesús. Te lo diré: he estado temiendo por ti. Te ha- bías alejado de Mí y Mi Corazón estaba to- talmente desgarrado de dolor. Vassula, bienamada, ¿cómo podrías, pues, resistir Mi llamada? ¡He estado esperando tantos años, Vassula! Acepta Mi amor. Mi amor te sana. No es que Te rechace, Jesús, pero me siento más a gusto dando y amando que recibien- do. Creo que Tú me conoces. (Me sentía triste porque había herido a Je- sús sin querer. Jesús lo percibió inmediata- mente.) Ven Conmigo. Tengo un secreto que quiero decirte. Vassula, ¿sabes por qué te amo? Sí, ya me lo has dicho. Hay aún otra razón. Te amo porque amas a Mis hijos. Ahora acércate más a Mí. ¿Me dejarás entrar en tu corazón? Sí, hazlo, Jesús. ¡Qué feliz Me haces! Porque sé que puedo descansar en ti. No Me rechaces más, por- que Yo sólo anhelo entrar en los corazones. Probablemente encontrarás manchas. Todas las impurezas que encuentre, laslava- ré. Bienamada, Mi Sangre te purificará. 1 de febrero de 1987 Vassula, soy Yo, Jesucristo. Te amo. Debes saber que cualquier mensaje que contenga censuras o palabras ásperas no proviene de Mí.Yo soy amor, amor, amor. Mi Corazón es un abismo deAmor. La en- señanza que te estoy dando está adaptada a ti. Considérate como una niña muy pequeña que sólo empieza a dar sus primeros pasos: nadie espera que una niña pequeñita camine con confianza y seguridad en sí misma. Mi enseñanza es para una principiante.Te ense- ño gradualmente y cada paso que dasConmi- go, lo bendigo.Yo soy tu Padre 1 que te ayu- da y te enseña a caminar Conmigo, hijitaMía. He aquí Mi respuesta a tu pensamiento: os amo a todos del mismo modo. ¡Hablas de almas especialmente elegidas! ¿No eres tú una elegida? Os amo a todos. Hija, ¡he anhelado tenerte junto aMí! ¡Cuán- to he suspirado porque Me amaras y cuánto suspiro por que el resto de Mis bienamados hijosMe amen!Yo los llamo. Paso todo el día y toda la noche tras su puerta, aguardando, esperando una respuesta. Los observo sin cesar. Mis ojos no se apartan nunca de ellos, los contemplo lleno de dolor. ¡Si tan sólo su- pieran en qué estado de pobreza se encuen- tran sus almas! ¡Si tan sólo supieran cómo están perjudicando y dañando sus almas! Estoy a vuestro lado, os llamo para que vengáis a Mí. No tengáis miedo, no os cen- Cuaderno 7 1 Is 9,5.

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=