La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 167 (Cuando Nuestro Señor dijo en este mensa- je, “a pesar de vuestra insinceridad hacia Mi Cuerpo…”, estaba refiriéndose a los que trabajan por la UNIDAD. Normalmente, cuando las autoridades eclesiásticas se re- únen para poder encontrar una solución, sucede los siguiente: cada uno espera que el contrario ceda “algo”; el resultado es que nadie cede demasiado. Esto es lo que el Señor me dio a entender anoche.) 11 de diciembre de 1987 ¿Jesús? Yo soy. Jesús, cómo es posible que los medios de comunicación crean con más facilidad que los sacerdotes, teólogos... etc. ¿Te acuerdas de cuándo me hiciste esa pregunta, Señor? Si, Me acuerdo. Cuando leen el primer libro, quieren leer el resto. Luego, la mayoría de ellos, después de haber leído el primer libro, rezan. Inclu- so algunos que nunca en su vida rezaron. ¡Es maravilloso! Vassula, Mis hijos están hambrientos. Cuan- do ven Mi Pan se apoderan de Él para apla- car su hambre. Si quierenmás, vienen aMí 1 a buscarlo y Yo les regalo todo lo que tengo. Señor, ha ocurrido alguna vez que los que leen el Mensaje quieren compartir su ale- gría con algún sacerdote, creyendo que también él se sentirá contento. Pero se lle- van una decepción ante la falta de interés del sacerdote que, de hecho, los desanima. Vassula, ésos son los que Me hieren y Me atraviesan una y otra vez. Sufro lo indecible al ver que los Míos Me rechazan. Ellos no tienen nada que ofrecer a Mis corderos. Sin embargo, Señor, a pesar de la actitud negativa y la falta de entusiasmo por parte de los sacerdotes, no se desaniman, porque realmente han encontrado la paz al encon- trarte a Ti de nuevo. Pero les duele que ocu- rra así, especialmente cuando descubren que los sacerdotes no saben nada de las apariciones, y se preguntan por qué la Igle- sia no habla más de ellas. Un sacerdote co- mentó que esas cosas son tratadas con dis- creción, y únicamente entre ellos. Sí, Vassula, Mis almas sacerdotales están reprimiendoMis Obras de hoy día. HijaMía, he dicho, y lo repito, que se guardan la llave del conocimiento y ¡ni entran ellos ni dejan entrar a ninguno que lo desee! Están blo- queando El Camino con su escepticismo, sus dudas y su intolerancia. Los he perdido como hijos. Su sabiduría les ha cegado, perdiendo el camino que les llevaba a Mí. Bienamada, sacrifica ahora todo 2 lo que tie- nes y ora Conmigo. Si, Jesús. “Padre, que la paz sea el tema de su diálogo. Perdona su insinceridad. Padre, no Te quedes a un lado si me persiguen. Ven, acude en mi defensa 3 , quédate a mi lado. Ilumínales y enséñales: que vean sus errores. Tú eres Justo, brilla en cambio sobre ellos, para que Te alaben y digan: ‘Poderoso es nuestro Dios Altísimo que quiere ver a Sus hijos en Paz. Alabado sea el Señor que desciende para unirnos. Alabado sea el Señor que viene a anunciar Sus Obras de hoy día’. Amén”. 1 En la oración. 2 Dejar mis labores domésticas que están bastante atrasa- das, la comida de mi hijo, a mi marido que está muy en- fermo, quizá con hepatitis. Estaba a punto de irme. 3 Defendiendo Su Palabra, no a mí misma. Cuaderno 19
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