La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 166 abrió Sus Brazos totalmente para que me refugiara en ellos.) El perdón será siempre concedido sin la me- nor vacilación, y hago que Me disciernas plenamente para que puedas decir a Mis Hi- jos cómo perdonoYo. Ven, Nosotros. (Al decir esto Jesús, hizo un movimiento con el dedo índice, como un Maestro, advirtién- dome.) 7 de diciembre de 1987 Te dirijo de una manera “poco ortodoxa”, pero Yo soy Dios y elijo cualquier camino. Las horas vuelan, el tiempo se acerca.Te voy a dirigir comoMe parezca,Vassula. 8 de diciembre de 1987 (Después de reflexionar sobre lo que puede esperarme, empecé a sentir pánico. Fueron momentos de extrema debilidad. Estaba muy perturbada.) Dios mío, ¿no puedo quererte como cual- quier otra persona corriente, de manera normal? ¿No puedes guiarme, Dios Biena- mado, de una manera normal, en vez de así? Oh, Dios mío, ¡me siento tan responsable de todo esto! Es una tortura saber que, a pesar de todas la gracias que me estás otorgan- do, sigo siendo tan miserable, pecadora y perversa. ¿Por qué, Señor, por qué me sigues reteniendo? No puedo presentarme más ante Ti. No soy digna de Ti. Déjame irme a mi rincón, no me tengas tan cerca de Ti... ¿Por qué? ¿Por qué? Dios mío, no. Yo te seguiré y Te amaré como los demás, ¡de manera normal! Bienamada, ¡Te quiero! 1 Oh, Jesús, lo único que hago es herirte. Deja que me vaya. Me quedaré en mi miseria, pero no dejaré de honrarte y de amarte 2 . ¡Espera! Señor, ¡todo esto 3 está por encima de mi en- tendimiento, me supera! No, esto no está por encima de tu entendi- miento, ya no. Bienamada 4 , Mis cinco Llagas están totalmente abiertas. Estoy sangrando profusamente, estoy sufriendo, ¡tu Dios está sufriendo! ¿No quieres glorificarMi Cuerpo? Mis cinco Llagas están abiertas para que veas cuánto dolor Me causa Mi creación. Os amo a todos, a pesar de vuestra mal- dad, a pesar de vuestros fallos, a pesar de vuestras dudas, a pesar de vuestra iniquidad, a pesar de vuestras negaciones, a pesar de vuestro escepticismo y a pesar de vuestra in- sinceridad haciaMi Cuerpo. ¿Aún no lo com- prendéis? ¿Por qué Me habéis cerrado vues- tros corazones para siempre? ¿Por qué la mayoría de vosotros Me ha abandonado? ¿Por qué han cambiado de rutaMis seguido- res? ¿Por qué han descuidadoMi jardín? ¿Por qué no han regado Mis flores? ¿Por qué? Pedro, ¿dónde están Mis corderos? ¿Me querrás ayudar a encontrarlos y a unirlos? Ven,Yo te ayudaré a encontrarlos. Les lleva- ré comida y los alimentaré. No, Pedro, no en- contrarás nada en este yermo, no queda nada. Lo poco que quedaba está ahora seco y devastado, porque hasta donde alcanza la vista no quedanmás que tierras baldías. Pero Yo, el Señor, traeré deMis reservasMi Pan y llenaré vuestros depósitos de Mis produc- tos.Alimentaré a Mis corderos. Regaré este desierto. Confiad enMí, bienamados, confiad en Mí y os uniré a todos de nuevo. Juntos, VassulaMía. Flor, no consentiré que te piso- teen. Me propongo hacer uso de ti para Glo- ria deMi Cuerpo.Yo , Dios, te amo. 1 Vi a Jesús herido por mis palabras. Me sentí muy mal. 2 Quería irme a la cama, a olvidar mi miseria durmiendo. 3 El acercamiento sobrenatural y todos los acontecimientos futuros. 4 Jesús ‘explotó’, mostrándome cuánto sufre. Cuaderno 19

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=