La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 163 trar a los que quieren hacerlo! ¡Ésas sonMis espinas! Esas espinas deberían ahora encon- trarme y arrepentirse. Sus manos, aún man- chadas de sangre fresca del pasado, son responsables de todos los crímenes y atro- cidades. Quiero que se arrepientan. Ellos han desafiado el Mensaje de Mi Madre en Garabandal, que nunca difundieron como deberían haberlo hecho, haciendo caso omi- so de su urgencia. ¡Oh 1 , Vassula! ¿Qué es lo que tengo? Piedras; sus corazones están petrificados. ¡Aceptad la verdad! ¡Abrid vuestros corazones!¡Garabandal es la conti- nuación de Fátima! ¡No repitáis vuestros errores!..¡Pedro! 2 ¡Pedro, sé Mi Eco!Alimenta a Mis corde- ros. Pedro, no Me niegues otra vez, biena- mado. (Cuando el Señor dijo: “¡Pedro sé Mi Eco! Alimenta a Mis corderos, Pedro, no Me nie- gues otra vez, bienamado”, creí morirme allí mismo, impresionadísima por la forma en que lo dijo.) Ven, déjame ayudarte. Descansa en Mí. (Estaba tan conmovida, que ya no era yo. Jesús trataba de sostenerme. Cuando me recuperé, dije:) Jesús, ahora lo voy a describir: Dios estaba suplicando. Lo dijo con voz de súplica. Sí,Vassula, sí, porAmor. Te amo, Dios mío, ¿cómo podría verte y oír- te así de triste, sin querer morir un millón de muertes? Si tuviera mil vidas, las daría to- das, una tras otra, por Tu Gloria, para cu- rar Tus Llagas. Sólo se curaránMis Llagas cuandoMi Crea- ción vuelva al Amor. Aceptadme como el Omnipotente y uníos.Ven, compartamosMi dolor. Jesús, desearía poder hacer mucho más, para reparar y glorificarte. Permanece cerca deMí y compartiré contigo todo lo que tengo. Ven. 2 de diciembre de 1987 El Mensaje de Garabandal es auténtico y tie- ne que ser difundido y honrado. Santificad Garabandal. ¿No podéis ver ni comprender que vuestros errores se están repitiendo? Estáis repitiendo vuestros errores de Fátima. ¡Oh creación! ¿Cuándo creerás en Mí? “Ie emphanises itan” 3 . Dios mío, verte y sentirte con tal tristeza es terrible. Vassula, consuélame. Oh, ven, Señor, Te quiero consolar. Quisie- ra que todas las almas lo supieran para que Te consolaran, y así recibirías consuelo de muchos. Si Me aman, Me consuelan. Ven, te recordaré que Yo, Jesús, estaré en el medio, entre Caín y Mi Abel. Caín se en- frentaráConmigo esta vez, en vez de con su hermano. Si levanta la mano para asestar el golpe, tendrá que asestármelo aMí. Será des- pojado y se encontrará desnudo frente a Mí, su Dios. Mi Abel, Mi muy queridoAbel 4 , esta vez vivirás. Tu sangre, que es Mi sangre, no será derramada yMi fragancia embelleceráMi jar- dín, esemismo jardín en el que fue derramada la sangre de MiAbel. Ven, flor, te recordaré Mi Presencia. Permanece alerta. 1 Dios, en Su indescriptible tristeza, gemía. 2 Dios gritó muy fuerte, como si se dirigiera a alguien que estuviera demasiado lejos y no pudiera oírle. Luego pare- ció implorar. 3 En griego: “Las apariciones tuvieron lugar”. 4 Dios dijo esto con una ternura como sólo Él puede expre- sar. Nadie más. Cuaderno 19

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