La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 161 Ven, bienamada, el momento está cerca, no temas. Recuerda que estoy delante de ti. Lo que he empezado y bendecido, lo acabaré. Ven, elAmor te ama y te guía; deja tu mano en la Mía. ¿Nosotros? Sí, Señor, juntos. ¡Oh, cómo te amo Jesús! (Jesús, que viene con Su Corazón en la Mano, ofreciéndonoslo. El Amor, con Su Corazón tan Tierno, vuelve para ayudarnos a salir de las redes de Satanás.) ¡Te amo, Señor! Bienamada, ¿cómo, cómo podría ver todo esto y dejarte?Te amo con todoMi Corazón. Os amo a todos con todo Mi Corazón. (Sentí Su Corazón, ¡y es imposible expresar el Amor que Jesús siente por nosotros!) 28 de noviembre de 1987 Pequeña, embelleceMi jardín.Tal como está ahora, no veo en él más que aridez. La aridez reina en él. Vientos secos están soplando sobre él, marchitando lo poco que queda. Mis flores necesitan riego, si no morirán to- das ellas. Mis capullos no llegarán al momen- to de florecer, morirán uno tras otro. ¡Oh, si tan sólo escucharan! Dios mío, ¿por qué es tan complicado lle- gar a una decisión? ¿Por qué es tan difícil tomarla? ¿Por qué se necesitan meses y años? ¿Es realmente tan complicado amarse unos a otros y unirse en una sola familia? ¿No son esos mismos los que nos enseñan a amarnos unos a otros y a apren- der a sacrificarnos y a dar? ¿Hace falta que pasen años para unirse? ¿Tienen realmente que celebrar concilios y reuniones especia- les? ¿Por qué no pueden tener una reunión que sea decisiva, uniendo sus manos y de- volviendo a Pedro la autoridad que Tú le diste una vez? Así te haríamos feliz y podrías sonreír. CómoMe gusta tu ingenuidad, hijitaMía. Tu manera de pensar es infantil. ¡Los niños son Mi debilidad! Sabes, cuando los niños se pelean, las peleas nunca duran más de unos minutos, porque no hay malicia. Pero, hija Mía, esos no son niños. Han perdido toda la inocencia que tuvieron una vez. Han perdi- do su sencillez, su santidad, aumentando en malicia en vez de inocencia, en vanidad en vez de sencillez, en impiedad en vez de santi- dad, en fanatismo en vez de humildad. Sabes, hijita, esta es la razón por la que desciendo de nuevo a recordarles cómo soy Yo, Jesús. Vendré descalzo y humilde. Entra- ré en Mi propia Casa y Me arrodillaré a los pies de Mi siervo, y se los lavaré 1 . No llores, Vassula Mía, todo es por la unidad. Déjame utilizarte. Esta vez no pueden negar que soy Yo, Jesús, puesto que he anunciado este acontecimiento 2 con mucho tiempo. Te he dejado leer parte de lo que inspiré a Mi sier- vo Juan XXIII, pero el resto... ¿El resto, Señor? Más tarde le susurré al oído las grandes tri- bulaciones por las que pasará Mi Iglesia… Yo, Jesús, os amo a todos. Permanece enMí, en MiAmor. 29 de noviembre de 1987 Vassula, ¿estás dispuesta a sacrificarte aho- ra más por Mí? Señor, puedes utilizarme como Te plazca. Me he entregado a Ti. Me estoy entregando cada día. Permanece en Mí, permanece en Mi Amor. Hija Mía, tus pruebas serán numerosas 3 . ¿Querrás sacrificarte todavía más por Mí, tu Dios? 4 1 Jesús habla en metáforas. 2 La tan anhelada UNIDAD. 3 Dios me está avisando. 4 Después de avisarme, Dios, respetando mi libertad, me vuelve a preguntar. Cuaderno 18
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