La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 160 desee estar Contigo, ni que la muerte no sea más que una liberación. Bienamada, sé santa, sigue siendo santa y el Amor Divino te llevará aún más arriba. No tengas miedo, amadísima Mía. Apóyate en Mí. Séme leal, amándome aMí, tu Dios, con toda tu alma y tu corazón, con toda tu mente y tus fuerzas.Acuérdate de cómoMe inclino hacia ti para tratar de llegar hasta tu alma. 24 de noviembre de 1987 Vassula, te haré leer las palabras que le dije a MargaritaMaría. Dije que “reinaré a pesar de Mis enemigos y de todos aquellos que tra- ten de oponerse a Mí”. Así pues, tened con- fianza, amadísimos. Vassula, Me gustaría que dibujaras, una vez más, cómo es la Santísima Trinidad. Si, Señor. (Este dibujo trata de reproducir una visión que el Señor me dio cuando me resultaba difícil entender) (Una visión de luz. Después una luz salien- do de la primera, y luego otra: tres en total. Cuando el Hijo está en el Padre, entonces son Uno. La Santísima Trinidad es Uno y lo mismo. Pueden ser Tres, pero los Tres pue- den ser Uno. Resultado: Un Solo Dios. Dios es en Tres Personas y Uno en la unidad de esencia.) 25 de noviembre de 1987 (Vi a Jesús sentado cerca de mí). Jesús, ¿estás ahí? Yo soy. Me has discernido. ¿Lo ves,Vassula? Por ese poco de fe que Me manifiestas, una fe mucho más pequeña que un grano de mostaza, puedo hacer que Me veas, que Me sientas, que escribas Conmigo. Ven, seré tu Santo Compañero. (Más tarde, mensaje para un alma:) Bienamado, no debes temer porque he traza- do Mis planes mucho antes de que tú nacie- ras. Desde toda la eternidad sabía que Me ibas a servir, bienamado. Que tu corazón no se inquiete por lo que has de decir o hacer, porqueYo, el Señor, pondré en tus labiosMis Palabras. Yo te estoy guiando. Tú estás en Mí, en MiAmor. Yo te he consagrado, estás bendito.Te estoy conduciendo a lo más pro- fundo de Mi Cuerpo sangrante. Cumple Mis deseos haciendo Mi Voluntad. Te voy a fa- vorecer dándote la gracia de lograr el discer- nimiento. Permanece en Mí. Dame todas tus debili- dades, alma bienamada, dámelas todas y deja que Mi Fuerza las aniquile. Llevarás a cabo toda la obra para la que te he designado, glorificándome. Confía enMí yYo te sosten- dré. Bendecido por Mi Mano, consérvame en tu corazón comoYo te conservo en el Mío. Impregna tu corazón del Mío para poder im- pregnar a otros. Yo, el Señor, te alimentaré. Confía enMí, siéntete seguro, ven, ven alma bienamada y descansa enMí.Yo, el Señor, te bendigo y bendigo todas tus empresas. Vassula, toma Mi Mano y sígueme. ¿Lo ves? (Jesús me hizo seguirle para llevarme en espíritu a la Basílica de San Pedro. Exten- diendo el brazo, me señaló con el índice una figura solitaria. Era el Papa Juan Pablo II. Estaba sentado allí solo, pensando. Pare- cía estar sumido en profunda meditación.) ¿Ves,Vassula? Está esperando, está esperan- do. Padre, que tus designios se cumplan. Amén. Se le tienen que entregarMisMensajes, cum- pliendo todo lo que está escrito. Cuaderno 18
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