La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 157 Eres Mi reflejo. Lo que sientoYo, lo sientes tú también. Estoy dejando que Me sientas. Ciertas almasMe están traspasando otra vez. (Mi angustia llegó ahora al límite. Debería reservar mis lágrimas, pero no lo consigo). Hija Mía, ¿crees que Mis ojos están secos? 1 Se llenan de lágrimas tanto como los tuyos. Estoy sufriendo... Mis ojos también están húmedos. ¡Oh,Vassula! Flor mía, ¡cómoMe entien- des ahora! Hija Mía, juntos derramamos lá- grimas, sufrimos juntos, cargamos juntos conMi Cruz 2 Mi Corazón está herido por tan- tas almas que Me llenan de amargura. Oh Vassula, tus lágrimas sonMis lágrimas.Toma, carga conMi Cruz, tomaMis clavos también. ¿Quieres dejarme descansar? Si, Jesús. (Nunca mi alma había llegado a tanta tris- teza y angustia como ahora). ¡Vassula, oh Vassula, cuánto Me duele de- cirte esto! A pesar de ello tengo que decirte la verdad. ¡PonteMi Corona de Espinas yMe comprenderás! Creo que lo sé, Señor. Me ridiculizarán, me rechazarán. Habrá almas que no Me escucharán, peca- rán inducidas por su negativa a creer en Mi Mensaje de Misericordia, llevadas por su resistencia y su miedo a reconocer su culpa 3 . Toma, ponte Mi Corona. (Me la puso en la cabeza.) Me glorificarás. Escucha, llegará el momento –de hecho, ya ha llegado– en que te daré ins- trucciones para esparcir Mis semillas en gran abundancia. El Amor te enseñará a cumplir Mis deseos. Sal victoriosa, Vassula. Hija Mía, deléitame y mírame de frente como ahora.Te he permitido sentir Mi Cora- zón sangrante, dejando que Mi Sangre go- tee en tu corazón.Te dejo compartirMi Cáliz. Te he adornado con Mi Corona, ciñendo tu cabeza. He cargado Mi Cruz sobre ti.Te en- trego Mis Clavos. ¿Qué más puede ofrecer un Esposo?Todo lo que te he dado son Mis más preciadas Joyas. Muy amada Mía, aho- ra que Me comprendes, ¿estás dispuesta a seguir hacia las profundidades de Mi Cuer- po sangrante? Si, Señor, llévame allí. Sigamos pues, hija Mía.Agárrate a Mí, ben- díceme. (Bendije a Jesús). Ven, Yo también te bendeciré. Baja también los ojos. (Jesús me bendijo). LlámameAbba.Ahora ya sabes lo que signi- fica. ¿Abba? Sí, ¡cómo te amo!Te he creado también para tener a alguien con quien pueda compartir Mis sufrimientos. Me acabarás conociendo, Vassula, aprenderás quién es tu Padre. Flor, queridísima hija, haz saber cuánto amo a Mi creación 4 . Vassula, ¿sabes por qué te estoy dando esta poderosa gracia de llamarme cada vez que lo deseas? Por las razones que ya me has dado, Señor . Todavía hay otra razón más. 1 Levanté la mirada, porque la voz de Jesús temblaba de angustia, y vi Sus ojos llenos de lágrimas. 2 Jesús dictaba muy deprisa. 3 Jesús me iluminó para entender este pasaje. Sé a quién se refiere. Su influencia penetra profundamente en Su Iglesia. 4 Aquí Dios me da a entender que su amor por mí no es mayor que el que siente por el resto de Su creación. Si demuestra Su amor por mí, es sólo como ejemplo. Soy como una “muestra”. Cuaderno 18

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