La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 154 ¿A quién Te refieres, Señor? Estoy hablando a los que traman y conspi- ran contra Mi fundación. ¿No os dais cuenta de que vuestras intrigas serán vanas? Señor, no sé a quiénes Te estás refiriendo. Lo sé, Vassula, todo esto resulta oscuro para ti, ¡pero está claro como el día para esos em- busteros! Mis ojos están fijos en ellos, Mi espada levantada y lista para abatirse. Ellos saben quiénes son, y créeme, sus días están contados. Sí, echad una mirada a vuestro al- rededor, embusteros. ¿Por qué os sorpren- déis? ¡Vais a perecer, porque estoy haciendo algo en la actualidad que os sería difícil de creer si os lo contaran! Bienamada, deja que conteste a lo que es- tás pensando. Mi Mensaje será leído tam- bién por esos embusteros. Bienamada, sién- teme, estoy sufriendo como tú. Mi Cruz está sobre ti, llévala con amor. Mi Cruz es la puer- ta hacia la verdadera vida, abrázala de buen grado.Vassula, la abnegación y el sufrimien- to conducen a una senda divina: la de la san- tidad y las virtudes 1 . Oh, ven, bienamada,Yo estoy contigo 2 . Señor, me siento tan terriblemente triste... Ya sé que no debo derramar más lágrimas sino reservarlas para más adelante, para repa- rar. En compensación, estoy dispuesta a derramar mi sangre en vez de mis lágrimas, si no me queda ninguna. Vassula Mía, recuerda que no eres de este mundo, me perteneces aMí. ¿Puedes ver Mi Sagrado Corazón? 3 Entra en Mi Sagrado Corazón. En sus profundidades encontrarás tu descanso. Te tomaré y te meteré en sus profundidades. Mi dolor es insoportable 4 . ¿Recuerdas lo que hice contigo cuando eras tan solo una niña? (Jesús me dio la misma visión que tuve cuan- do contaba aproximadamente diez años. Ésa fue Su primera llamada.) Eras incapaz de moverte. Soy el Poder divi- no, bienamada, ahí dentro está tu lugar 5 .Aho- ra ven, necesito ser consolado, descanse- mos el uno en el otro. (Jesús sufría mucho y estaba muy triste.) ¿Cómo podría yo consolar tanto dolor?) Amándome ardientemente. Ámame y con- suélame,Vassula. Ámame con toda tu alma. Te amo y Tú lo sabes, Señor. ¡Ámame sinmedida! Enséñame a amarte sin medida. Lo estoy haciendo. Ahora ven, tengo un se- creto que quiero decirte. No temas, te lo su- surraré al oído. (Jesús me confió el secreto, ¡que me causó una inmensa alegría!) ¡Oh Dios! ¿Harás eso de verdad? Lo haré, bienamada, lo haré no lo dudes. Todo se hará como corresponde, Vassula Mía. Jesús, Dios mío, gracias. Permite que Te bendiga. Yo también te bendigo, bienamada. Vamos, es tarde, descansaremos el uno en el otro. Si, Señor. Vamos, pues. 1 Me sentí desesperadamente triste. 2 Jesús me acariciaba la cabeza. 3 Jesús señaló su Pecho y Su Corazón iluminados. 4 Por tenerme en el exilio. 5 Jesús señalo Su Corazón con el índice. Cuaderno 18

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