La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 152 aMí! No soportomás tenerte en el exilio. ¡Mi Alma suspira por ti! ¡Padre! ¡Qué alegríame das! ¡Qué felicidad y qué consuelo dan a mi alma Tus palabras! ¡Soy tan feliz! Bienamada, sí, ámame, deséame, complace a este Corazón que te ha buscado. Pronto ven- dré a ti, pero mientras estés aún en el mundo, permanece cerca de Mí, bebiéndome y co- miéndome, alabándome, honrándome. Déja- me alegrarmeplenamente. No te desanimes si el mundo te rechaza, porque no perteneces al mundo, como Yo tampoco pertenecí al mundo cuando estuve encarnado. Tú provienes de Mí, soy tu Pa- dre y vivo en ti como tú vives en Mí. Honra Mi Nombre, glorifica Mi Cuerpo, permanece en MiAmor. Sigue Mis instrucciones y per- manece enMiAmor. No te fallaré, ni te aban- donaré, así que no temas a nadie, bienamada. Siembra Mis semillas que darán frutos de santidad. Sé santa, porque Yo soy Santo. “Estoy escuchando. ¿Qué está diciendo Yahveh? Lo que Dios está diciendo significa Paz y Amor para sus hijos, para la tierra, para Su Cuerpo, si al menos renunciaran a su locura. Para aquellos que Le temen, Su redención está cerca y la Gloria habitará entonces en la tierra . El Amor y la Misericordia han descendido ahora. la Justicia y la Paz nos abrazarán ahora. La Justicia siempre precediéndole, la Paz siguiendo Sus pasos”. (Dios me llevó a escribir este pasaje toma- do del Salmo 85,8 -13, cambiando algunas palabras.) Bienamada, dije queYo voy a regar Mi huer- to. Me propongo regar Mis macizos de flo- res. Escúchame: Mi riachuelo se convertirá en un río y Mi río en un océano. YYo haré brillar la disciplina. EnviaréMi Luz por todas partes, glorificando Mi Cuerpo. Ven, pues, toma Mi Mano y déjame conducirte. HijaMía, no hagas más por hoy. Descansa enMi Corazón. CUADERNO18 8 de noviembre de 1987 ¿Jesús? Yo soy. Si no te hubiera liberado, todavía seguirías hoy en un profundo sueño. Me siento muy avergonzada. Realmente soy la menos indicada para hablar. Haga lo que haga para tratar de reparar y darte las gra- cias, Señor, nunca se aproximará ni de lejos a todo lo que has hecho por mí de nuevo. Incluso, cuando quiero orar por otros, me siento culpable y titubeo porque, Señor, ¿cómo puedo atreverme a rezar por otros, que son mucho mejores que yo? ¿Cómo pue- de ‘la más miserable’ interceder por alguien mejor que ella? Me recuerda Tus palabras sobre la viga en el ojo propio y la paja en el ajeno. Siento que tengo una viga, un bosque entero, de modo que, ¿cómo puedo, con todo este bos- que en los ojos, atreverme a emitir un soni- do? A no ser, Señor, que me liberes. Te pido, –y permíteme que Te lo pida–, que me puri- fiques. Ten piedad de mi alma si quieres ha- cerme capaz de poder orar por mis herma- nos con dignidad. Vassula, Me gusta oír tus palabras, porque hasta que no te des cuenta de tu indignidad, no empezarás el camino hacia la perfección. Si es Tu voluntad, permíteme, Padre, que pida Tu ayuda. HijaMía, rellena tu lámpara deMí. No espe- res. Crece enMi luz, pequeña. El que crea en este Mensaje no creerá en ti, sino en Mí.Yo , Cuaderno 18

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