La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 150 cucha, si te preguntan a qué comunidad per- teneces, les dices que Me perteneces a Mí y que estás bajo Mi Autoridad. Señor, no me gusta replicar, pero, ¿no pue- do decirles que soy ortodoxa? Yo soy orto- doxa. ¡Ortodoxos! ¡Católicos! ¡Protestantes! ¡To- dos Me pertenecéis! ¡Sois todosUNO a Mis ojos! Yo no hago distinción alguna. Enton- ces, ¿por qué temer? Pregunta por Mi muy querido Papa Juan Pablo, él no hará diferen- cias. Vassula, dile esto: “Bienamado, Yo, el Señor, estoy a tu puerta, llamando. ¿OirásMi llamada? ¿Me abrirás la puerta? Si lo haces, entraré en tu casa y compartiré a tu lado tu comida. Sal victorioso y te permitiré compar- tir Mi trono. Escúchame: escucha lo que El Espíritu está diciendo a las Iglesias. “Yo soy tu Pastor. Conmigo nada te faltará. En prados de hierba verde te dejo descansar, alma querida, te conduzco hacia fuentes tranquilas donde reanimo tu alma. Te guío por caminos de virtud, para gloria deMi Cuerpo. Aunque atravieses un valle oscuro, no tengas miedo, estoy a tu lado para darte ánimo. Te alimentaré ante los ojos de tus perseguidores. Te he ungido y siempre te colmaré, pues soy un abismo de Amor con unaMisericordia ilimitada. Ven a vivir en el centro de Mi Corazón 1 . Oh, Señor, Tú eres mi Luz y mi salvación, no tengo por qué temer. Sé que Tú me protegerás. Te doy gracias de todo corazón, Señor, Dios mío, glorifico Tu nombre por siempre. ¡Qué grande es Tu Amor por mí! Apiádate de mí por mi incompetencia. Permanece pequeña, flor Mía, crece en espí- ritu, bebe deMisVirtudes.Ven, deja que gra- be siempre en ti Mis Palabras. Sí, Señor, me siento feliz de estar Contigo. ElAmor no te abandonará jamás. Ven, ¿No- sotros? Sí. Señor. 30 de octubre de 1987 He dado innumerables señales a mi creación para advertirles. Hice surgir santos que pro- clamasen Mis deseos. Pero, ¿acaso han es- cuchado 2 ? ¿Ha cambiado algo? Señor, supón que esta vez lo hicieran, supón que estuvieran bien dispuestos, que leyeran, creyeran y se unieran buscando Tu gloria, en vez de buscar esta vez sus propios intere- ses. Vassula, ah Vassula, muchos tienen miedo. Incluso entre los que creen enMi Mensaje y admiten que viene deMí, muchos, por temor a que se burlen de ellos y por temor a sus superiores, antepondrán la honra recibida de los hombres a la honra que viene de Mí. Hónrame y difunde Mi Mensaje. Suponte, Señor, que se doblegan. Entonces levantaría Mi Justicia, que está pesando gravemente sobre ellos. Pero ellos siguen lanzándose flechas envenenadas unos a otros, hiriendo Mi Cuerpo. Siempre reinará entre ellos el desacuerdo, porque fal- ta el amor. 1 Sal 23. 2 Las criaturas. Cuaderno 17
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