La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 147 viene de Mí y no de los hombres. Tú estás bajo Mi Autoridad, que es Una Sola, Una SolaAutoridad. Dios mío, gracias por prestarme Tu apoyo. Gracias también por darme testigos. Ya no levantaré más la voz, cumpliré lo que Te dije: “Haz de mi lo que quieras. Si me das alegrías o penas, Te lo agradeceré igual. Si quieres que me rechacen, seré rechazada; si quieres queme acunen, no lomerezco. Haz lo que más desee Tu Corazón. Soy Tuya.” Sí, sé blanda para que pueda grabar profun- damente en tiMis Palabras. RecuerdaMi Pre- sencia y MiAmor. 22 de octubre de 1987 (Me desperté a las 2.30 de la madrugada con la boca y los labios resecos como el pergamino, por la sed. Jesús me dijo: “Le- vántate a beber ahora; ya han pasado los dos días”. Fui a beber unos sorbos de agua, no mucha, pues no podía aguantarla. Esta mañana mi alma, triste a más no poder, ansiaba Su Presencia. ¿Por qué me despierta para negarme el privilegio de es- tar entre los que habitan en Su Casa? ¡Si se dieran cuenta de su privilegio! En cambio yo, en quien ha infundido ese deseo, pero impidiéndome entrar para envolverme en Su Paz, he de permanecer en el exilio y ro- deada de tantas tentaciones...) ¡Oh, HijaMía! ¡Bendita deMi alma, bendita de Mi Corazón!También brota de Mí el do- lor. Pero te he creado, Vassula, para que te quedes entre los hombres y te integres a ellos. Te amo inefablemente, hasta el punto de que el cariño se convierte en locura. Vassula, miserable hasta lo indecible, sacrifí- cate, bienamada, y quédate entre la miseria y la gente sin Dios, porque tú has de ser Mi Red. Que tu Padre Santo se alegre de tu reda- da; queMi Corazón se llene esta vez de gozo. Atrae almas hacia Mí. Reserva tus lágrimas, ¡porque no te que- dará ninguna cuando tus oídos escuchen las infamias proferidas contra Mi Madre! Jesús, no dejes que su lengua articule pala- bra alguna cuando se trate de infamias. Vassula, Yo, el Señor, les concederé Mi per- dón porque no saben lo que dicen. ¿ Aprenderán alguna vez, Señor? Aprenderán todos. Toda criatura aprenderá, si escucha. Déjame contestar a la pregunta que está en tu mente. Pero, Señor, has dicho “si escuchan”. Eso quiere decir que habrá algunos que no lo hagan. Con gran dolor para Mí, ¡habrá quienes ce- rrarán sus oídos! Los que se nieguen a escu- char no serán tenidos en consideración esta vez.Ahora ven, sígueme 1 . 23 de octubre de 1987 (Esta mañana estaba pensando en cómo debía sentirse Jesús cuando los fariseos nunca Le creían, y qué difícil debió ser para El convencerles de que era realmente el Hijo de Dios. ¡Qué incomprendido fue por ellos! Estaba por encima de la capacidad huma- na entender aquello, en su tiempo. Sencilla- mente, no podían comprender ni aceptar semejante milagro.) Y ¿cuántos ahora comprenden o creen ple- namente Mi Mensaje? Bastantes. Más que los que no lo hacen. Dime, entre los que escuchan, creen y entien- den plenamente Mi mensaje, ¿quiénes son más numerosos, Mis ovejas o Mis corde- ros? 2 ¿Quiénes están más dispuestos a es- cuchar? 1 Jesús, de pie junto a mí, me urgía a que me levantara. 2 Ovejas: sacerdotes. Corderos: laicos. Cuaderno 17
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