La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 145 tianos y a aquellos que niegan a Nuestra Bendita Madre. Vassula, ¿estás dispuesta a hacer sacrificios? Sí, Señor, si puedo ser útil de esa forma. Te mostraré lo que quiero de ti. Bienamada, depende siempre deMí.Te amo, flor 1 . Recuer- da: ¡reserva tus lágrimas para más adelante, cuando oigas con tus propios oídos cómo tratan los Míos a Mi Madre! No se lo permitas más. Vassula, llegará el día, y ese día estámuy cer- ca, en que Mi Iglesia hablará una sola len- gua. Pero, antes de ese día glorioso, habrá tremendos trastornos, en parte por la vani- dad del hombre, el pecado y la falta de amor, y en parte porque Mi Cuerpo está desgarra- do. Déjame repetirte una vezmás que glorifi- caré y unificaréMi Cuerpo. Flor, elAmor os unirá a todos. Escribe también esto: perma- neced pequeños para que toda autoridad venga de Mí 2 . Haz saber que Mis deseos son inflexibles, son más firmes que nunca. ¿Cuál de Tus deseos, Jesús? 3 Vassula, deseo difundir las siguientes pala- bras para Mis hijos: “Yo, el Señor, os bendigo, venid a Mí”. Señor condúceme a ellos, ayúdame a difun- dir Tus palabras. Vassula, apóyate en Mí, vive en Mi Luz y descansa. 19 de octubre de 1987 (Quiero añadir aquí un hecho que me ocu- rrió en Grecia, cuando estaba leyendo la biografía de Santa Teresa de Lisieux. Pen- saba constantemente en ella. Y un día, mien- tras iba en el autobús local y seguía medi- tando y pensando en ella con cariño, se detuvo el autobús, y allí, en lo más profun- do de mi contemplación, vi las palabras “te quiero”, en griego, y dos corazones. Cada letra medía un pie de altura y estaban escri- tas en el tejado de una estación de autobu- ses, a cuatro metros de mí. Como mis senti- dos estaban en otro plano, supe que era Santa Teresa la que me estaba diciendo eso. Era un mensaje suyo.) ¿Te das cuenta, hija Mía, de que ya estaban trazados Mis planes mucho antes de que tú nacieras? Espera y verás. Ahora descansa. Llénate siempre de Mí.Te amo. Jesús, Bienamado, Te amo. Recibe Mi paz, hija Mía. Me ocuparé de que no te falte nada. No busques tu descanso en ningún otro lugar más que en Mi Corazón. Señor, me gustaría saber si se puede hacer algo para ayudar al hijo de la Sra. X. Escúchame: se le puede liberar con actos de amor. ¿Por parte de quién, Señor? Por parte de todos vosotros, Vassula. Amadísimo Jesús, te pido que, con Tu mano divina, bendigas a la comunidad de Bangladesh. Te pido que los bendigas a to- dos, que les prestes apoyo. Vassula, diles que acojan MiAmor, porque está dentro de ellos. Estoy en medio de Mis bienamados, hija. Los bendigo con Mi Mano. 1 Mis ojos se llenaron de lágrimas. 2 Creo que Jesús se dirige a todos. 3 Jesús siguió adelante sin responderme. Cuaderno 17

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