La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 136 como Tú quieres que lo hagan. Conozco algunas. ¡Ah, Vassula, hay muchas que siguen Mis instrucciones, inmolándose, viviendo humil- demente, amándose unas a otras, alimentan- do a Mis corderos. Son la sal de la tierra, las muyamadas deMiAlma, sonMisAbeles. Son elbálsamodeMisheridas,mitigandoMidolor. Para Mi gran dolor, entre ellos hay también Caínes, las flechasdeMiCuerpo, traicioneros, cegados por la vanidad, malvados y con in- clinaciones despreciables. Son las espinas de Mi Cabeza, sus pecados son numerosos, la hipocresía es su maestra y es contra ellos contra los que se inflamaMi Justicia Divina. TomaMiMano, hijaMía, quédate cerca de Mí y te indicaré esas espinas. Te conduciré con fuerza divina a las profundidades de Mi Cuerpo.Te dejaré que reconozcas la hoja de la lanza. Yo no perdonaré a los Caínes, Vassula, porque, ¿qué tienen que ofrecerme? Sus manos están vacías y no tienen nada que ofrecer aMis corderos. Les encanta mostrar- se en público, les encanta ser saludados ob- sequiosamente, son como sal que ha perdi- do su sabor. En verdad te digo, hijaMía, ¡son los fariseos de hoy día! Oh, Dios mío, ¡es terrible! Vassula, por esa razón todo lo que ha estado escondido saldrá a la luz y todo lo encubier- to será descubierto, porque ésa es MiVolun- tad. Ven ahora, no olvides Mi Presencia. No, Señor. Te considero como mi Santo Pa- dre, mi Santo Amigo, mi Santo Hermano, y considero a Santa María como mi Santa Madre. Vosotros sois mi Santa Familia, ¿cómo podría olvidaros? Bienamada, también soy tu Esposo. Ésta es la manera como deseo que tú Me quieras. Ámanos íntimamente, pero sin olvidar jamás que somos Santos: honrándonos. Nosotros somos tu Sagrada Familia. Yo soy tu Dios. Estate alerta. Sí, Señor. Vamos. Vamos. 1 de octubre de 1987 (He estado toda la mañana ocupada con una visita que trataba de venderme produc- tos de cosmética. Todo ello me pareció in- necesario y una completa pérdida de tiem- po. Pero me la había enviado una amiga mía.) Pequeña, te quiero con locura. Yo soy tu Bienamado. ¿Por qué, Vassula? No te apar- tes deMí. Has adivinado correctamente 1 . Mi Amor está inflamado de nuevo y, cuando lo está, Me permito exigir amor. Deseo que vi- vas sólo para Mí, quiero que fijes tus ojos en Mí. Mírame, ámame, perfúmame, adórname, bendíceme, deséame, respira por Mí, sonríe sólo para Mí. Dime cuántoMe quieres a Mí, tu Dios. Procura atraer a otros hacia Mí. Sa- tisface Mi sed insaciable. ¡Tengo sed, Vassula! Estoy sediento de amor, sediento de almas. ¿Por qué traerme rivales? NoMe trai- gas más rivales ¡no lo hagas! Elógiame,Yo te he dado en abundancia, ¿noMe vas a dar las gracias por todo lo que te estoy dando? He paseado contigo por Mi jardín de deli- cias, hemos compartido su belleza. He com- partidoMis alegrías yMis sufrimientos con- tigo. He apoyado Mi Cruz sobre ti, La estamos compartiendo juntos. Compartien- do Sus angustias, Sus dolores y Sus sufri- mientos, compartimos SuAmor. ¿No te he le- vantado hasta Mi pecho, alimentándote, curándote? Te he tomado como Mi esposa, compartiendo Mi Cruz contigo como lecho nupcial. ¿Quieresmirarme? (Miré al Rostro de Jesús) 1 Podía sentir el Corazón de Jesús inflamado de nuevo, desbordante de amor. Cuaderno 16

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=