La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 134 Ven, vamos a compartir este día. SéMi com- pañera. 27 de septiembre de 1987 (La noche pasada fue otra vez como si todo el infierno se hubiera desatado. El diablo estaba rabioso. Atormentaba mi alma has- ta tal punto que le pedí al Señor que conti- nuara sin mí. Le dije que siempre Le amaría, pero que sencillamente no me quedaban fuerzas para continuar. Inmediatamente la- menté mis palabras, pidiéndole entonces al Señor que me dejara por mi indignidad. Mientras descansaba me vi a mí misma en un camino áspero, caída en el suelo. Junto a mí podía ver los pies de Jesús. Estaba des- calzo. Se inclinó y me levantó de nuevo. Entonces vi ante mí una gran escalera de unos 100 escalones. En lo alto de la escale- ra estaban los santos, llamándome para que subiera. Me volví y vi una figura familiar: un sacerdote lleno de buen humor que me estaba hablando en italiano. ¡Reconocí al Padre Pío! Cerca de él vi a San Francisco de Asís. San Francisco se me acercó y todos me animaban a continuar.) ¿Jesús? Yo soy. Vassula, no temas. Jesús, perdóname por ser débil. Tu debilidad será aniquilada enMi Fuerza. –“Io sono con te”– Padre Pío. Dios mío, ¿esto está sucediendo realmente? Sí, él estáConmigo,Vassula, y beatificado por Mí. Yo estoy contigo; Mi Madre y todos los Santos también. (Más tarde fui a un grupo carismático. Por pura ignorancia no podía seguirlo y ade- más ansiaba el silencio. Me sentí culpable, muy culpable de mi ignorancia.) Vassula, no te preocupes. Cada hombre tie- ne su propia manera de glorificarme y de ala- barme.Yo te he concedido a ti esta manera 1 . Yo y tú, tú yYo. Debes adorarme en silencio. Recuerda: ya te he instruido sobre esto hace unos meses (Es cierto: el 31 de mayo de 1987) Yo permanezco a tu lado. (Le sentí tan cerca, que podía tocarle mate- rialmente. Mi alma estaba nuevamente feliz y en paz.) Pequeña, ¿no soy Yo tu Esposo? Pues, en- tonces, ¿no habría de consolarte cuando ne- cesites ser consolada?Ven aMí yYo aliviaré tus cargas, ven aMí y ¡Yo te consolaré! Con- fía enMí, hija, soy tu Director Espiritual, soy tu Esposo, soy Quien más te ama, soy tu Creador y tu Dios.Ven a echarte enMis bra- zos y siente Mi calor. (Jesús dejó mi alma en completa armonía y paz.) 28 de septiembre de 1987 (Jesús me estaba llamando. Yo estaba tan deseosa de encontrarme con Él, como Él conmigo. No sé, pero me parecían años des- de que estuvimos juntos.) ¡Oh, ven, bienamada! ¡Con cuánta impacien- cia he esperado este momento para encon- trarme contigo de esta manera! Juntos, Vassula, juntos tú y Yo santifica- remos Garabandal, porque es Santo 2 , puesto queMi Madre yYo nos hemos aparecido allí. Que se haga Tu Voluntad, Señor. 1 Por escrito. 2 Incluso se realizó esto, sin que yo planeara ir allá. Ocurrió de manera natural. Cuaderno 16

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=