La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 133 Bienamada, tenerte en este exilio Me hace sufrir también a Mí, pero nada será en vano. Quiero a Mi creación y tú debes traer a Mi creación de vuelta a Mí. Sufro al verte ahí abajo, en la tierra. Vive para Mí, hija Mía. Debes recordar cómoMe sacrifiquéYo. ¿Ha- rás tú lo mismo por Mí, tu Padre? Hazme digna de Ti y de cualquier sacrificio, Señor. Bienamada, Yo, el Señor, te bendigo. Ven, nada será en vano. 25 de septiembre de 1987 (Esta mañana sentí de nuevo el aroma de incienso. Supe que en ese lugar específico estaba Él.) RestoMío, sólo te pido amor. Ámame. Difun- de Mis palabras, que son: “Yo, el Señor, bendigo a Mis hijas de Garabandal. Las amo.” Bienamada, reúnelas, únelas, acepta todo lo que ha de venir, ya sea alegría o sufrimiento. Yo estoy delante de ti. Sí, Señor. Que se haga Tu Voluntad y que Tus deseos se realicen. Ven, siénteme; compartámoslo todo. 26 de septiembre de 1987 Vassula, vamos a liberar a un alma muy que- rida por Mí que está muy cerca de las llamas de Satanás. No se da cuenta del plan insidio- so que él ha establecido para ella. ¿Quién es esa alma, Señor? Es una de Mis esposas. ¿Una monja? Sí, una monja. Me ha olvidado, cegada por su vanidad. Bienamada, tráemela de vuelta con tu amor. La amo. Ámame y será liberada. Vassula, estas Obras son misteriosas para ti y para muchos, pero créeme,Yo soy Jesús y soy la Sabiduría. Ahora Me vas a bendecir. Siénteme, eso Me glorifica.Todo se hará de acuerdo con Mi plan. ¡Jesús! ¡Es tan maravilloso estar Contigo de esta manera! Vassula. ¡Es estupendo, maravilloso! Vassula, ¿podría Yo abandonarte jamás? 1 Ámame, repara por otros cuyos corazones se han vuelto fríos como el hielo haciaMí.Altar, vive para Mí, reaviva tu llama con la Mía. ¡Altar! Nunca olvides cuánto te amo. Perma- nece ardiente, enciende corazones, apagaMi sed. Amadísimo Jesús, guárdame junto a Ti, ya que sin Ti estoy perdida. Permanecerás junto a Mí. ¿Has olvidado nuestros lazos? Estás ligada a Mí con lazos eternos. Gracias, Señor, por cuidar de mí, el cero de los ceros, la que Te negó. He sido negado incluso por Pedro, pero so- bre él puse los primeros cimientos de Mi Iglesia, ¿lo has olvidado? Yo soy el Señor que te ama inefablemente y, sobre ti, alma, he grabado Mis palabras. Yo soy tu Fuerza. Guárdame en tu corazón ahora y para siem- pre. Lo haré, Señor. Te seré fiel. 1 Cuando me dice eso, me muero de emoción. Sólo Dios puede utilizar ese tono. Cuaderno 16

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