La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 131 21 de septiembre de 1987 Dios mío, cuánto deseo que todos Te amen y se vuelvan a Ti, reconociéndote. ¡Oh hija, cuánto lo deseoYo también! (Dios parecía anhelar que esto sucediera.) Cómo deseo que este mundo se dé cuenta de que Tú estás siempre tan presente entre no- sotros. Cuánto nos amas. Cómo deseo que se den cuenta de que sólo estamos de paso en la tierra y de que Tú nos estás esperando. Cómo deseo que se amen unos a otros, aca- ben con su odio y su egoísmo, vivan unos para otros, se preocupen los unos de los otros, Te adoren a Ti, nuestro Padre, y se unan. Cómo deseo que crean en Tus señales y no las escondan, pensando que Te hacen un favor. Cómo deseo que se den cuenta de lo equivocados que están y vean Tus Riquezas. Vassula, tus deseos te son comunicados por Mí, se infiltran en ti.YomantendréMi Llama ardiendo en tu altar para siempre. Difunde Mis palabras. “Yo, el Señor, bendigo a Mis hijas de Garabandal”. Señor, yo las difundo según la capacidad que tengo. Necesito canales para difundir- las más ampliamente. Vassula, te he dado testigos. ¿Te refieres a mis amigos? También a otros. ¿Te refieres a los de la Iglesia, a los sacer- dotes? Sí, Vassula, ellos son tus testigos. Sí, Señor. Déjame grabar Mis palabras en ti. Jesús, acabo de acordarme de ese hombre que no creeen absoluto que esta revelación viene de Ti. Es el primero. Lo sé. Pero ¿por qué? Por la sencilla razón de que es sabio. ¡Oh, Dios mío, tengo tantos deseos! Sólo tienes que pedírmelos. ¿Sólo pedírtelos? Sí, bienamada, pídelo. ¿Cualquier cosa? Cualquier cosa. Deseo un cambio a mejor, Dios mío. Deseo que sus corazones se inflamen de amor por Ti, y que billones Te adoren, todos de rodi- llas. Deseo que ellos sientan lo que yo sien- to, lo mucho que nos quieres, lo cerca que estás de nosotros, y lo que podemos intimar Contigo; un Padre, un Amigo, un Dios, todo en uno. ¿No podrías hacer brillar Tu Luz sobre ellos y despertarlos como hiciste con- migo? Quiero que ellos compartan la mis- ma felicidad e intimidad que yo tengo Con- tigo. Por favor, Padre, ellos son también Tus hijos. Vassula, todo se hará. Guiaré a muchos de vuelta aMí.Apesar de sumaldad, les ayuda- ré. No te canses de esforzarte con tu Dios. ¿Nosotros? Sí, Señor. Cuaderno 16
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