La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 13 ¿Seré capaz de reconocer al maligno? Yo te lo diré siempre, confía en Mí. Jesús te ha enseñado a reconocerlo. ¿Por qué me atacan? Te lo explicaré. HijitaMía, comprende que te tienen presente en el Hades 1 . Bienamada, tu amor a Dios está sanando a muchas almas extraviadas 2 y por eso te atacan. Yo estoy cerca de ti, protegiéndote.Te he dicho ahora esto para que puedas comprender por qué recibes palabras equivocadas. Estás sanan- do a esas almas con el amor que tienes a Je- sús y a tu Padre Santo. ¿Estoy trabajando también de esa manera? Sí. Las estás sanando con tu amor. No dejes que los hombres te influyan para que te so- metas a sus teorías. Cada vez que te digan que dejes de escribir, acuérdate de lo incons- ciente que eras, viviendo en la oscuridad. Muchos de nuestros hijos no reconocen ya Nuestras señales. Dios te ha escogido para que seas Su mensajera. Complácele y escú- chale. Gracias, Santa María ¡Que Dios Te ben- diga! La Paz esté contigo. ¿Jesús? Yo Soy. Vassula, te amo hasta un grado que eres incapaz de concebir. Vassula, ¡cuánto sufro al contemplar a Mis hijos tan áridos! ¿Cómo pueden olvidar elAmor que les ten- go? Por ellos entregué MiVida. Bienamada, quédate cerca de Mí y siénteme.Yo vendré a ti a la hora señalada para liberarte, pero antes tienes una tarea que cumplir. Yo, Dios, ya he revelado la Sabiduría para bendecir a toda la humanidad. ¡Oh, hija Mía! Un día comprenderás perfectamente cómo obroYo. No temas, porqueYo, Dios, te amo. (Más tarde:) Hija, soyYo, Jesús. Quiero que leas siempre las tres oraciones antes de ponerte a escribir Conmigo, porque mantienen alejado al ma- ligno. Créeme: son oraciones poderosas. ¿Quieres aún trabajar para Mí? Jesús, si dijera que no, ¿qué harías? Eres libre de escoger. No temas, no te retiraré el carisma que te he dado.Yo vendré siempre a tu encuentro para decirte cuánto te amo. No, Jesús. Ya Te he dicho que estoy dispues- ta a trabajar para Ti. ¿Por qué iba ahora a cambiar de idea? ¿No Te acuerdas? Estoy contento con tu respuesta, hija Mía. Permanece cerca de Mí yYo te guiaré. Jesús, ¿Te he herido alguna vez? Sí, lo has hecho. Me heriste cuando olvidas- te cómo vine a salvarte de la oscuridad, pero te he perdonado. Sé cuántoMe amas.Yo soy tu Esposo, no lo olvides. No olvides tampo- co que al ser Mi esposa lo compartimos todo. Vassula, sobre Mis hombros cansados lle- vo Mi Cruz de Paz yAmor. Tómala un mo- mento, bienamada, la pondré sobre tus hom- bros para aliviarme de Mi carga. Te quiero junto a Mí para poder descargar Mi Cruz so- bre ti. Te quiero junto a Mí porque sé que comprendes cuánto sufro. Cuando sientas Mi Cruz, sufrirás también tú. Soy tu Esposo y compartiré tambiénMis sufrimientos con- tigo. Me sentiré aliviado cada vez que túMe liberes de Mi peso. Antes de que tú Me aceptaras,Yo ya esta- ba todoel tiempo juntoa ti, vigilandocadamo- vimientoquehacías. Bienamada, te llamé tan- tas veces... Pero tú no eras consciente de Mi Presencia.Ahora, finalmente, Me has oído y has venido a Mí. Entonces, ¿por qué dudas? (Se refiere a las dudas que tuve después de mi encuentro con el sacerdote.) 1 El Purgatorio. 2 Nuestras oraciones a Dios y nuestro amor a Dios también son utilizados por Él para elevar almas desde el Purgato- rio.Al mismo tiempo, nuestro amor a Dios Le hace conce- der gracias a almas extraviadas, en la tierra, para salvarlas. Cuadernos 1-6
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=