La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 129 píritu.Yo, el Señor, sé lo que piensan los sa- bios y te digo, de verdad, que no Me con- vencen. (Esa misma noche mi alma sufrió por una razón desconocida. Anhelaba a Dios. Me arrepentí. Le pregunté si quería escuchar- me y si tenía unos momentos para oír mi arrepentimiento. Estaba frente a Dios con una carga de pecados nuevamente…) 13 de septiembre de 1987 (Jesús me llamó el día 8 a la Sagrada Co- munión. Fui hoy y Le recibí.) Padre del Cielo, no dejes que los hombres sean causa de mi destrucción. No les dejes quitarme lo que Tú ya me has dado. Mi temor es su insensibilidad, cuando cierran sus corazones a Tus Obras Divinas, y cuando cierran sus oídos. Yo soy muy débil y vulnerable. Con una sola palabra, serán capaces de quebrarme tan fácilmente como se quiebra un mimbre. Oh,Vassula,Vassula, tomaMiMano. Si ellos te persiguen, Me persiguen aMí, si se burlan de ti, se burlan de Mí. ElAmor está sufrien- do. Padre, protégeme de esas personas. ElAmor te ayudará.Adórname de pureza, sé Mi altar. LlevaMi Cruz Conmigo.Altar, no te aflijas. Te bendigo, Padre. Suspiro por Ti. (Más tarde:) (Hoy domingo 13 de septiembre fue la se- gunda vez desde el comienzo de esta revela- ción que mi alma sintió una angustia total, una tristeza inexplicable, una amargura a la cual pensé que no podría sobrevivir. Tam- bién tenía dolor físico. Mi pecho estaba cargado y el dolor me bajaba por los bra- zos. Jesús me llamó:) Vassula, sincronízate Conmigo y siente Mi dolor. Me están volviendo a crucificar. ¿Por qué, por qué Te hacen eso? Amadísima, no saben lo que hacen. ¿Quiénes lo están haciendo? Muchas almas. Yo las amo y sin embargo ellas Me desprecian. Vassula, comparte Mi dolor, sé una Conmigo. ¿Nosotros, Señor? Sí, hija Mía, estamos sufriendo juntos a cau- sa de la infidelidad de los hombres.TomaMi Mano. Juntos. Juntos, Señor. 15 de septiembre de 1987 Jesús, no puedo soportar que Te estén hi- riendo continuamente. ¡Date prisa en qui- tarte esas espinas! Oh, hija Mía, te las señalaré una tras otra.Te diré dónde están colocadas y, con Mi Fuer- za,Me las quitarás una a una. En lugar de esas espinas que Me hieren, te dejaré que Me ofrezcas sólo flores de Mi jardín de delicias, porque han estado creciendo bajo Mi Luz, exhalando su dulce fragancia sobre la tierra, embelleciendoMi jardín. Dentro deMi Cora- zón, y en sus más íntimas profundidades, tengo aún clavada la hoja de la lanza.Vassula, también será extraída. La sacaré con Mi Po- der. ¡Esta vez no los perdonaré! Une a Mis corderos y diles que “Yo, el Señor, los bendigo”. Cuaderno 15

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