La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 119 ¡Glorifícame, póstrate a Mis pies, adórame! Sé Mía. ¡Ah, Vassula, ámame como Yo te amo! ¡Bendíceme comoYo te bendigo, cúbre- me con tu fragancia, comoYo te cubro con la Mía! ¡Estoy ante ti,Yo, tu Salvador!Adóra- me. Siente Mi Corazón esta vez y en este momento. La noche llegará pronto, ¿no vas a llenar tu lámpara de Mí? Nunca esperes has- ta que se acabe el día. Déjame llenar tu lám- para. Ven a extraer de Mí. Déjame estar a solas contigo, vive para Mí. ¡Me deleito en nues- tra soledad! ¡Te amo celosamente! MiAmor es tal que te aparto de todos, ¿querrás inten- tar comprenderme? Anhelaba estar a solas contigo, elAmor está inflamado y cuando el Amor está en llamasMe permito hacer lo que Me plazca. Ahora tú eres Mía y deseo que Me cubras de guirnaldas de amor.Arróbame con tus palabras infantiles, déjame libre de amarte ahora como Me plazca. ¿No Me has dado tú misma la libertad de utilizarte como Yo desee? Sí, Señor, Te la he dado. Entonces voy a usar esa libertad. Mi dedo sólo tocará tu corazón y, cuando lo haga, ya no Me rehusarás nada. Al fin y al cabo es nuestro agosto, te recordaré siempre que lo vamos a celebrar. 24 de agosto de 1987 Vassula, ¡arrepiéntete! 1 Perdono tus pecados. ¡Ahora quiero que Me alabes! 2 (Vacilaba, buscando las palabras adecua- das.) Vassula, di: “Gloria a Dios Todopoderoso”. ¿Sabes quién soy Yo? Tú eres el Alfa y la Omega, el Creador de todo. Has dicho bien, hijita Mía. Ahora te digo esto: Benditos los que leerán Mi Mensaje y creerán queYo lo he escrito, sin habermevis- to escribirlo. Benditos los que escuchen Mi Mensaje y lo sigan. Benditos los que se unan y propaguen la paz y el amor. Difunde Mi Mensaje, difunde Mi Paz y que reine en to- dos los corazones. No dudes nunca de Mi Amor. ¿Cómo quieres que lo difunda, cómo puedo yo hacer algo? No tengo recursos. Espera, Vassula, y verás.Yo te ayudaré. Va- mos. ¿Nosotros? Sí, Dios mío, nosotros. CUADERNO15 25 de agosto de 1987 ¡Recuerda, hijita Mía, el amor que tengo por ti! Vassula, pequeña, he bendecido la cruz roja que llevas al cuello. ¡Cree, cree en Mis Obras divinas, Vassula! ¡Dios mío! Gracias. Cuanto más me das, más siento que merezco cada vez menos. Te amo.Ven, permanece junto aMí. Me gus- ta oírte repetir lo que te dije sobreMi Presen- cia y sobre otras cosas también, enseñando a Ismini.Vive paraMí, glorifícame. A veces, Señor, siento menos Tu Presencia y pienso: “Ahora Dios no está tan cerca de mí”. ¿Por qué ocurre esto, Señor? Crees erróneamente que no estoy lo bastan- te cerca, cuando en esos momentos estoy lo más cerca posible de ti. ¡No estás sola, NUN- CA! 1 Me arrepentí. 2 Yo vacilaba, tratando de encontrar las palabras apropia- das. Cuaderno 15

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=