La Verdadera Vida en Dios

A-32 boda...” (20.10.1990). “Haré nueva la creación entera. Os renovaré a todos con mi Espí- ritu Santo” (27.06.1991). Mis escritos no hablan sobre cuándo sucederá esto, o hasta que punto podrá el Señor cons- truir su reino como todos esperamos y pedimos cuando rezamos el Padre Nuestro: “Venga a nosotrosTu Reino”. Creo que ya ha empezado en nuestro interior, y su crecimiento incluirá siempre nuestra colaboración y buena voluntad. Creo que ya ha comenzado una renovación, pero llega lentamente como la marea del mar que nadie puede detener. El Nuevo Pentecostés, o Segundo Pentecostés, es la esperanza de nuestra renovación. Es una efusión del Espíritu Santo que renovará la creación. En La Verdadera Vida en Dios se compara conApocalipsis 21. He aquí un pasaje: “Venid y aprended: los Nuevos Cielos y la Nueva Tierra serán cuando establezca Mi Trono en vosotros, porque daré gratuitamente agua del pozo de Vida a cual- quiera que tenga sed. Permitid entonces que Mi Espíritu os atraiga a Mi reino y a la vida eterna. Que el mal no adquiera más poder sobre vosotros para haceros morir... Permitid a Mi Espíritu Santo cultivar vuestro suelo y hacer un Edén terre- nal en vosotros. Que Mi Espíritu Santo haga prosperar una Nueva Tierra en vuestro suelo, para que vuestra tierra inicial, que era propiedad del diablo, pierda fuerza y desaparezca. Entonces Mi gloria brillará de nuevo en vosotros y todas las semi- llas divinas, sembradas en vosotros por Mi Espíritu Santo, brotarán y crecerán con mi luz divina (...) Así pues, permitid a Mi Espíritu Santo convertir vuestra alma en otro paraíso, una Nueva Tierra donde Nosotros (la Trinidad) estableceremos nues- tro hogar en vosotros...” (Mi pregunta) “¿Qué hay de los Nuevos Cielos?” “¿Los Nuevos Cielos? También estarán en vuestro interior cuandoMi Espíritu Santo os gobierne en santidad. Mi Espíritu Santo brillará en vuestra oscuridad como un sol espléndido en el cielo, porque se os dará la Palabra para expresar pensamien- tos y palabras, como yo deseo que penséis y habléis. Todo lo expresado estará de acuerdo con Mi Imagen y pensamiento, todo lo que hagáis será a nuestra semejan- za porque el Espíritu de vuestro Padre hablará en vosotros. Y vuestro nuevo univer- so marchará con Mi Espíritu Santo a la conquista, para Mi Gloria, del resto de las estrellas (simbolizan a las personas) y de aquellos que no habían observado Mi Ley y, como una sombra fugaz, estaban siendo totalmente arrastrados a las tinieblas, no conociendo jamás la esperanza y la santidad que Yo reservaba para vuestro tiempo. Los Nuevos Cielos serán cuando Mi Espíritu Santo sea derramado sobre vosotros desde lo alto, desde lo más alto del Cielo. Sí, enviaré Mi Espíritu a vuestro interior para hacer de vuestra alma un cielo, a fin de que, en este Nuevo Cielo, Yo sea triplemente glorificado... Y del mismo modo que se enderezarán los caminos de to- dos aquellos que recibieron Mi Espíritu, se aclararán también su oscuridad y su tristeza, y se convertirán en estrellas brillantes que iluminarán sus tinieblas para siempre jamás. Pronto desaparecerán esta tierra y este cielo, porque la gloria ra- diante de Mi Trono resplandecerá en todos vosotros” (03.04.1995).

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