La Verdadera Vida en Dios
A-31 “Esta impostura delAnticristo aparece esbozada ya en el mundo cada vez que se pre- tende llevar a cabo la esperanza mesiánica en la historia, lo cual no puede alcanzarse sino más allá del tiempo histórico a través del juicio escatológico: incluso en su forma mitigada, la Iglesia ha rechazado esta falsificación del Reino futuro con el nombre de milenarismo, sobre todo bajo la forma política de unmesianismo secularizado, ‘intrín- secamente perverso’” (CIC 676). En los escritos de La Verdadera Vida en Dios hay muchos pasajes con términos como Cielos Nuevos y Tierra Nueva, así como Segundo Pentecostés o, a veces, con el término de Nuevo Pentecostés, pero hay que entenderlos en sentido metafórico. No hay que buscar la realiza- ción de estas palabras en una ruptura con nuestra historia antes de la SegundaVenida, esta- bleciendo una segunda economía de la historia. Las palabras expresan la esperanza suprema de que Cristo nos renovará desde el interior por el poder del Espíritu Santo. Es una renova- ción de la fe y una renovación de la Iglesia que tanto ansiamos. Y el fruto que esperamos de esta renovación es la sanación del cisma en el Cuerpo de Cristo. El Papa Juan XXIII contem- plaba ya esta renovación cuando rogaba por un Segundo Pentecostés: “Oh Espíritu Divino, renueva en nuestros días tus milagros como un Segundo Pentecostés”. Y también nuestro actual Papa Juan Pablo II ha usado este término en varias ocasiones, como en una carta al Reverendísimo Padre Joseph Chalmers, Prior General de los Hermanos de la Bienaventurada VirgenMaría delMonteCarmelo, el 08.09.2001: “... Invoco una abundancia de gracia divina sobre usted. Como un segundo Pente- costés, que el Espíritu Santo descienda sobre usted y le ilumine para que pueda des- cubrir la voluntad de su misericordioso padre celestial. De esta manera será capaz de hablar a los hombres y a las mujeres de un modo que les resulte familiar y eficaz” (cf Hch 2, 1-13). Del mismomodo, mis escritos hablan en lenguajemetafórico de un renacimiento de la fe, a fin de que el Señor pueda erigir suTrono y construir su reino en nuestras almas : “Venid y apren- ded: los Nuevos Cielos y la Nueva Tierra serán cuando establezca Mi Trono en vosotros, porque daré gratuitamente agua del pozo de Vida a cualquiera que tenga sed” (03.04.1995, cf. Ap.21,6). Creo que la renovación que nos ha sido prometida ha comenzado ya y, sólo por gracia, la Misericordia de Dios está sobre nosotros para derramar Su Espíritu sobre toda la humanidad como nunca antes en la historia, y su aumento continuará porque la gracia resplandece hoy día sobre nosotros como los rayos del sol, para sanarnos. El Señor me favoreció enseñándome el estado de la fe en los cristianos de nuestro tiempo. Era deplorable, y eso es lo menos que se puede decir. Muchos mensajes están llenos de dolor al describir la apostasía que ha caído sobre el mundo cristiano. Pero el Señor nos da esperanza, participándonos que habrá (hay) una renovación, una transfiguración y un renacimiento por la acción del Espíritu Santo. Será dada por gracia una sed de Dios, a través del Espíritu Santo. He aquí algunos extractos: “Mi Espíritu Santo os sacará de vuestra gran apostasía, para desposaros; la miseria de vuestra era se desprenderá de vosotros porque, con Mi propia Mano, desenvolveré vuestro sudario de muerte para revestiros con los vestidos de vuestra
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