La Verdadera Vida en Dios
A-24 a juicio de la SedeApostólica, se encuentran en igual condición que las citadas Igle- sias orientales, por lo que se refiere a los sacramentos” (Canon 844.3). La carta encíclica del Papa Juan Pablo II, “Ut unum sint”, prosigue estas afirmaciones con referencia a Orientalium Ecclesiarum: “En función de los estrechísimos vínculos sacramentales existentes entre la Iglesia católica y las Iglesias Ortodoxas, el Decreto Orientalium Ecclesiarum ha puesto de relieve que ‘la práctica pastoral demuestra, en lo que se refiere a los hermanos orien- tales, que se pueden y se deben considerar diversas circunstancias personales en las que ni sufre daño la unidad de la Iglesia, ni hay peligros que se puedan evitar, y apre- mia la necesidad de salvación y el bien espiritual de las almas. Por eso, la Iglesia cató- lica, según las circunstancias de tiempos, lugares y personas, usó y usa con frecuen- cia unmodo de actuar más suave, ofreciendo a todos medios de salvación y testimonio de caridad entre los cristianos, mediante la participación en los sacramentos y en otras funciones y cosas sagradas’”. 10 En cuanto a la relación con las Iglesias de la Reforma, las cosas son algo más complejas. Muchas personas de educación protestante que leen laVVeD se hacen católicos por su libre elección, debido principalmente a las cuestiones acerca de la Eucaristía. Jesús no habla en los mensajes sobre la validez de sus sacramentos, pero urge a los protestantes una vez más a amar a la Madre de Jesús y a reconocer la función de Pedro: “Vassula, ha llegado el momento de unir Mi Iglesia. Uníos de nuevo, bienamados, venid a reconstruir estas antiguas ruinas. Reconstruid Mi antigua fundación, una fundación establecida por Mi propia Mano. Honrad a Mi Madre como Yo, que soy La Palabra y estoy por encima de todos, La honro. ¿Cómo no he de desear, pues, que vosotros, que sólo sois polvo y cenizas, La reconozcáis como Reina del Cielo y la honréis? Mi dolor hoy día es ver qué poco sabe Mi creación de Su importancia. Los que están bajo el nombre de Lutero y se han aislado por completo, deben volver a Pedro.” (22.12.1987). En otro mensaje, Cristo reprende a aquellos cristianos que son incapaces de ver la grandeza del misterio de la Eucaristía y la Divina Presencia de Cristo en ella: “…Y así, digo a esas iglesias cuyo clero no ha aceptado Mi Misterio: “Volved a vuestro sano juicio y buscadme fervientemente, y dominad también vuestro resenti- miento hacia Mi Madre. Que toda raza sepa que Mi Carne y Mi Sangre vienen de Mi Madre. Sí, Mi Cuerpo viene de la Santísima Virgen, de sangre pura. ¡Bendito sea Su Nombre!” Para salvar a todos los humildes de la tierra que Me reciben, y para darles vida imperecedera, Me he convertido en Pan para darme a vosotros. Y, por medio de esta Comunión, santifico a todos los que Me reciben, deificándoles para que se conviertan en carne de Mi Carne, huesos de Mis Huesos. (…) A través de Mi Divinidad, Yo deifico a los hombres... (…)Ahora estoy siendo juzgado por los hom- 10 Carta Encíclica Ut Unum Sint del Santo Padre Juan Pablo II sobre el Empeño Ecuménico, 58.
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