La Verdadera Vida en Dios
A-19 Los escritos no contienen ninguna referencia a cómo se relacionará el papel de Pedro con los de las diversas sedes patriarcales, y por tanto no puedo hablar sobre esto. Pero soy consciente de que el mismo Papa, en la Encíclica “Ut unum sint” , se abre a una discusión de este género: “Sin embargo, es significativo y alentador que la cuestión del primado del Obispo de Roma haya llegado a ser actualmente objeto de estudio, inmediato o en perspec- tiva, y también es significativo y alentador que este asunto esté presente como tema esencial no sólo en los diálogos teológicos que la Iglesia Católica mantiene con las otras Iglesias y Comunidades eclesiales, sino incluso de un movimiento más gene- ral en el conjunto del movimiento ecuménico. Recientemente los participantes en la quinta asamblea mundial de la Comisión “Fe y Constitución” del Consejo Ecuméni- co de las Iglesias, celebrada en Santiago de Compostela, recomendaron que esta co- misión “inicie un nuevo estudio sobre la cuestión de un ministerio universal de la unidad cristiana”. Después de siglos de duras polémicas, las otras Iglesias y Comu- nidades eclesiales escrutan cada vez más con una mirada nueva este ministerio de unidad.” 6 La misma encíclica confirma la necesidad de que Oriente y Occidente se vuelvan a unir, per- mitiendo diferencias entre las dos confesiones mientras estén en plena comunión: “En esta línea, la Iglesia Católica no busca más que la plena comunión entre Oriente y Occidente. Para ello se inspira en la experiencia del primer milenio. En efecto, en este período “el desarrollo de diferentes experiencias de vida eclesial no impedía que, mediante relaciones recíprocas, los cristianos pudieran seguir teniendo la certeza de que en cualquier Iglesia se podía sentir como en casa, porque de todas se elevaba, con una admirable variedad de lenguas y modulaciones, la alabanza al único Padre, por Cristo, en el Espíritu Santo; todas se hallaban reunidas para celebrar la Eucaristía, corazón y modelo para la comunidad no sólo por lo que atañe a la espiritualidad o la vida moral, sino también para la estructura misma de la Iglesia, en la variedad de los ministerios y de los servicios bajo la presidencia del Obispo, sucesor de losApósto- les. Los primeros concilios son un testimonio elocuente de esta constante unidad en la diversidad”. 7 Aunque los escritos no hablan de cuestiones estructurales relativas a Oriente y Occidente, haymuchas referencias a la importancia de la Iglesia deOriente. Por ello, el inflexible subraya- do de la importancia del papel de Pedro hace pareja en mensajes posteriores con una percep- ción de que la renovación espiritual haya podido muy bien estar inspirada por la Iglesia de Oriente. Por ello se hace aún más evidente por qué el Cuerpo de Cristo necesita respirar con ambos pulmones: los de la presencia occidental y oriental de la Iglesia: “Casa de Occidente, te has dado cuenta, mediante la Luz de Mi Espíritu, de que un cuerpo necesita sus dos pulmones para respirar libremente, y de que Mi Cuerpo es 6 Carta Encíclica Ut Unum Sint del Santo Padre Juan Pablo II sobre el Empeño Ecuménico, 89. 7 Carta Encíclica Ut Unum Sint del Santo Padre Juan Pablo II sobre el Empeño Ecuménico, 61, ref. a la CartaApostólica Orientale Lumen (2 de mayo de 1995), 24: L’Osservatore Romano , 2-3 de mayo de 1995, 18: loc.cit ., 4.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=