La Verdadera Vida en Dios

A-17 (Jn 17, 21). De este modo, a pesar de los obstáculos, se han formado algunos grupos de oración ecuménicos en Atenas y en Rodas, con sacerdotes ortodoxos incluidos. Todos es- tos grupos de oración empiezan rezando el Rosario, luego otras oraciones. Sin embargo, no es sólo rechazo lo que recibo de la jerarquía ortodoxa, por las razones que he mencionadomás arriba, sino que Nuestro Señor me ha provisto también de un buen número de amigos cléri- gos greco-ortodoxos. El Obispo de Roma Nuestro Señor me dio una visión interior de tres barras de hierro que simbolizaban los tres cuerpos cristianos principales, católicos, ortodoxos y protestantes, requiriendo que sus ca- bezas se unieran, doblándose hasta encontrarse; pero para encontrarse se tienen que doble- gar. Este pasaje habla de la actitud que se necesita para llegar a la unidad que el Señor ha estado anhelando desde su oración a su Padre – “que todos sean uno”. Este pasaje de la VVeD no pretende hablar de unidad a nivel ontológico, indicando que no deberían haber discrepancias sobre hasta qué punto los diversos grupos cristianos han retenido la verdad que Cristo confirió a su Iglesia. Y no es verdad que yo proponga que esta llamada a la humil- dad entre hermanos cristianos deba implicar un enfoque pan-cristiano hacia la unidad, ni que la unidad deba adelantarse por medio de un trato sobre la verdad (como un traficante, ven- diendo y comprando) que conduzca a una nivelación y un relativismo de dicha verdad. Al contrario, he hablado amenudo sobre la importancia de permanecer fiel a la verdad, y aúnmás quemi discurso, el mensaje no es sino una llamada a vivir conforme a la verdad del Evangelio, en la Única Revelación de Cristo, como ha sido expresado anteriormente. Los escritos contie- nen muchos avisos en contra de la actitud opuesta, hasta el punto de describir un “falso ecumenismo” como un caballo de Troya que introduce una imagen sin vida de Cristo: “La figura pintarrajeada de varios colores, esta figura que esos traficantes están tratando de hacerte venerar y seguir, no soy Yo; es un invento de la habilidad huma- na pervertida para degradar el concepto de Mi Santidad y Mi Divinidad; es un falso ecumenismo, es un desafío de todo lo que es santo. Sufro a causa de los peca- dos de esos traficantes” (22.10. 1990). Muchos mensajes sobre la unidad mantienen unidos estos dos aspectos vitales del ecumenismo: la actitud espiritual, implicando humildad y amor hacia los otros cristianos, jun- to con la inflexible búsqueda de la verdad de Cristo. Un ejemplo es este pasaje, donde la Virgen María habla de las estructuras de la unidad: “El Reino de Dios no es sólo palabras en los labios, el Reino de Dios es amor, paz, unidad y fe en el corazón. Es la Iglesia del Señor unida en Una sola dentro de vues- tro corazón. Las Llaves de la Unidad son el Amor y la Humildad. Jesús nunca os requirió que os separarais; esta división en Su Iglesia no era Su deseo.” Más lejos, en el mismo pasaje, Jesús habla de la verdad: “Defiende siempre la verdad hasta la muerte. De vez en cuando se mofarán de ti, pero sólo lo permitiré lo suficiente para con- servar tu alma pura y dócil” (reiterado el 05.06.1992, el 25.09.1997, el 22.06.1998, etc.).

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