La Verdadera Vida en Dios

A-14 Del mismo modo, no reclamo en absoluto un estatus o una autoridad de mis escritos que se acerque a la Sagrada Escritura. La Santa Biblia está inspirada de una manera infalible. Creo humildemente que el Señor me tocó para que caminara con Él por medio de una acción directa en mi alma, ayudándome cuando se me pide que escriba, pero no es inspiración en el mismo sentido que lo es la Escritura, y el resultado no es infalibilidad, pero tampoco significa que ha de haber errores doctrinales en mis escritos, cosa que me aseguran no hay. En su libro Soy Hija de la Iglesia , el P. Marie-Eugène nos recuerda de qué modo puede Dios adaptarse al alma: “La acción directa de Dios, estando así basada en el ser humano del que hace uso, está maravillosamente adaptada a la vida psicológica del alma. Esta adaptación de Dios debería ser subrayada como una importante característica de Sus intervencio- nes. Dios, que consiente en hablar el lenguaje de los signos humanos para comuni- carnos Su luz, lleva su condescendencia hasta el punto de adaptarse Él Mismo a nues- tro temperamento y a nuestras necesidades particulares en la elección de esos signos para llegar a nosotros con mayor seguridad. Para una fe que ha conservado su pureza y su sencillez, hablará en un lenguaje de brillantes signos externos que harán vibrar la fe. Para una fe que el racionalismo ha vuelto prudente y crítica, tendrá un lenguaje más intelectual.” 3 El Cardenal Ratzinger ha dicho que “ser capaz de constituirse como palabra e imagen de con- tacto interior con Dios, incluso en el caso de auténtico misticismo, depende siempre de las posibilidades del alma humana y de sus limitaciones”. Yo experimento la Palabra de Dios así, sin esfuerzo, es decir, sin forzar yo nada; viene sin más . Recibo estas comunicaciones (pala- bras interiores) de dos maneras. Por favor tome nota de que no intento decir en modo alguno que sé perfectamente bien cómo expresar este fenómeno y cómo puede Dios hacer tales co- sas, pero la explicación que doy a continuación es la mejor que puedo dar: Por medio de palabras interiores, es decir, locuciones. Las palabras que recibo son reales, muchomás claras que si las oyera a través demis oídos. Una sola palabra puede contener un mundo de significado como el entendimiento, por sí solo, no podría ja- más poner rápidamente en lenguaje humano. Cualquier palabra divina o instrucción dada para enseñarme, no será dada a modo de una enseñanza escolar que, quizás debido a la limitación de tiempo, no puede ser explicada totalmente de una vez, o que, debido a la fragilidad humana, puede olvidarse o incluso no entenderse del todo, sino que la instrucción divina o la palabra dada será comunicada en un lapso de tiempo tal y grabada en la mente de tal manera que será difícil de olvidar. La luz que difunde es tan inmensa, exactamente igual que una luz brillante que se propaga por todas partes, dándote al instante una riqueza de conocimiento mayor que la que puede dar la pala- bra por sí sola. La palabra dada es como un ancho río que se divide en otros riachuelos que te conducen a todas partes y a lugares diferentes, pero siempre viniendo del único río. Cualquier enseñanza normal me hubiera costado meses aprenderla en una escue- la. Mientras experimento las palabras con tanta fuerza, soy igualmente consciente de que la forma escrita y la manera como debería expresar dichas palabras dependen, con todo, de mis capacidades limitadas de lenguaje y expresión. 3 P. Marie-Eugène de l’Enfant Jésus, O.C.D., Soy Hija de la Iglesia , Ediciones El Carmen, Vitoria, 1952.

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