La Verdadera Vida en Dios

A-13 gloriosa manifestación de Jesucristo nuestro Señor” ( Dei Verbum , 4) . Por otro lado, la Dei Verbum también deja claro que el pueblo de Dios necesita profundizar constantemente en la apreciación de esa verdad: “Esta Tradición apostólica va creciendo en la Iglesia con la ayuda del Espíritu Santo; es decir, crece la comprensión de las palabras e instituciones transmitidas cuando los fieles las contemplan y estudian repasándolas en su corazón (cf. Lc 2, 19 y 51), y cuan- do comprenden internamente los misterios que viven, cuando las proclaman los obis- pos, sucesores de losApóstoles en el carisma de la verdad. La Iglesia camina a través de los siglos hacia la plenitud de la verdad, hasta que se cumplan en ella plenamente las palabras de Dios” ( Dei Verbum, 8). SuEminencia el Cardenal Ratzinger ha dichomuy explícitamente, hablando de la relación entre la profecía cristiana y la Revelación, que la tesis de que la profecía debe terminar con la con- clusión de la Revelación en Cristo abriga malentendidos. Su posición fue expresada en una entrevista sobre profecía cristiana y de nuevo en un comentario sobre la revelación delTercer Secreto de Fátima. Me permito citarle directamente de dicha entrevista: “La Revelación es esencialmente Dios que se entrega a nosotros, que construye con nosotros la historia y que nos reúne y agrupa a todos juntos. Es el acontecimiento de un encuentro que también lleva en sí una dimensión comunicativa y una estructura cognoscitiva. Esto comporta también implicaciones para el conocimiento de la verdad de la Revelación. Si se comprende en su justo sentido, esto significa que la Revelación ha alcanzado su objetivo con Cristo, porque –según la hermosa expresión de San Juan de la Cruz– cuando Dios ha hablado personalmente, no hay nada que añadir. No se puede decir nada más allá del Logos. Él está entre nosotros de manera completa y Dios no puede darnos ni decirnos nada más grande que sí mismo. Pero precisamente esta integridad de la entrega de Dios –es decir que Él, el Logos, está presente en la carne– significa también que debemos seguir penetrando este Misterio. Esto nos remite a la estructura de la esperanza. La venida de Cristo es el inicio de un conocimiento cada vez más profundo y de un descubrimiento gradual de lo que se entrega en el Logos. Así se ha abierto un nuevo modo de introducir al hombre en la verdad toda entera, como dice Jesús en el Evangelio de Juan, donde habla de la veni- da del Espíritu Santo. Considero que la cristología pneumatológica del discurso de despedida de Jesús es muy importante para nuestro tema, ya que Cristo explica que su venida en la carne no era más que un primer paso. La venida efectiva se realiza en cuanto Cristo ya no está atado a un lugar o a un cuerpo limitado localmente, sino que como Resucitado viene en Espíritu a todos, haciendo que también entrar en la verdad adquiera cada vez mayor hondura. Para mí es evidente que –precisamente cuando esta cristología pneumatológica determina el tiempo de la Iglesia, es decir, el tiempo en que Cristo viene a nosotros en Espíritu– el elemento profético, como elemento de es- peranza y atracción, no puede naturalmente faltar ni desaparecer” ( 30 Giorni , enero de 1999).

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