La Verdadera Vida en Dios
A-9 comprometerse con ninguna. Por ejemplo, parece que recibe la comunión en las dos Iglesias, católica y ortodoxa, pero en su estado matrimonial sigue la costumbre de la oikonomia. Como ya he dicho, estas observaciones no deben tomarse como censura personal, puesto que no tenemos en absoluto derecho a juzgar su conciencia, pero debe entender nuestra preocupación acerca de sus seguidores católicos, que pueden interpretar esas actitudes de forma relativista y sentirse tentados de hacer caso omiso de la disciplina de su propia Iglesia. 3. En sus primeros escritos, como se observa en la “Notificazione”, había cierta con- fusión de terminología respecto a las personas de la Santísima Trinidad. Estamos se- guros de que usted suscribe la enseñanza de su Iglesia. ¿Cree que puede ayudarnos a esclarecer esas expresiones? Cuando se tratan materias de fe, ¿no sería útil seguir la terminología oficial de los catecismos clásicos para evitar la confusión en la mente de los lectores de “LaVerdaderaVida en Dios”? 4. Existen también algunas dificultades respecto a la protología y la escatología. ¿En qué sentido tiene el alma una “visión de Dios” antes de ser infundida en el cuerpo? Y ¿cómo concibe usted el lugar que ocupa el nuevo Pentecostés dentro de la historia de la salvación, con relación a la parusía y la resurrección de los muertos? 5. ¿Cuál es la verdadera identidad del movimiento de “LaVerdaderaVida en Dios” y qué requiere de sus seguidores? ¿Cómo está estructurado? Querida Sra. Rydén, sentimos mucho molestarla con estas preguntas y puede estar segura de que apreciamos sus buenas obras e intenciones. Sin embargo, en contestación a su carta al Cardenal Ratzinger, consideramos que era nuestro deber esclarecer ciertas ambigüedades en sus escritos que podrían haberle pasado inadvertidas. Debemos esto a sus lectores católicos que podrían experimentar un conflicto de conciencia al seguir sus escritos. Por favor, tómese el tiempo necesario para contestar; sería mejor si pudiéramos reunirnos usted y yo y tuviéra- mos algunas charlas informales antes de que ponga nada por escrito. Ruegue para que el Espíritu Santo la ilumine y consulte con cualquier director espiritual o teólogo de su confian- za. Estamos seguros de que nuestras preguntas le ayudarán también a entender las implica- ciones más profundas de sus escritos para hacerlos más aceptables a católicos y ortodoxos por igual. Estaré personalmente a su disposición para aclarar su significado. Su Eminencia le envía sus saludos y confía en que proporcionará usted una respuesta satisfactoria que facilite su tarea de complacer las solicitudes de su carta. Sinceramente suyo en Cristo, P. P ROSPERO G RECH , OSA Consultor de la Congregación
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