La Verdadera Vida en Dios

A-8 Collegio Santa Monica Via PaoloVI, 25, 00193Roma 4 de abril de 2000 Apreciada Sra. Rydén: El 6 de julio de 2000 dirigió usted una carta a Su Eminencia el Cardenal Ratzinger con relación a la “Notificazione” de la Congregación para la Doctrina de la Fe que concierne a sus escritos. Su Eminencia ha tomado nota de dicha carta y, junto con sus colaboradores, ha decidido darle la oportunidad de esclarecer el significado de muchas afirmaciones contenidas en sus publicaciones. Con este propósito he sido delegado para ponerme en contacto con usted personalmente, tanto de palabra como por escrito, a fin de que la Congregación pueda tener una idea más clara sobre la interpretación exacta de dichas afirmaciones. Deseo dejar claro desde el principio que, no siendo católica, no está bajo la jurisdicción de la Congregación, y que no se trata de una censura personal hacia usted. Sin embargo, ya que muchos católicos siguen “LaVerdaderaVida en Dios”, también tienen derecho a saber cuál es su posición res- pecto a ciertos puntos de doctrina y práctica suscitados en sus escritos. Somos de igual modo conscientes de sus obras de caridad, de sus esfuerzos para conducir a todos los cris- tianos hacia la unidad con el Obispo de Roma, de su gran devoción hacia la Bienaventurada Virgen María, de su presentación de Dios como el Dios deAmor, incluso para los no cristia- nos, y de su antagonismo hacia el racionalismo y la corrupción entre los cristianos. Sus últi- mos libros, también, parecen haber dejado de lado ciertas expresiones ambiguas contenidas en los primeros. A pesar de ello le agradecería que pudiera contestar algunas preguntas, lo más claramente posible, para ayudar a la Congregación a obtener una idea más clara de lo que usted está haciendo. 1. Sabe usted muy bien que, tanto para los católicos como para los ortodoxos, existe una sola revelación, la de Dios en Jesucristo, que está contenida en la Sagrada Escri- tura y en la Tradición. Dentro de la Iglesia Católica, incluso revelaciones “privadas” aceptadas como las de Lourdes o Fátima, aunque tomadas en serio, no son materia de fe. ¿En qué sentido, pues, considera usted sus escritos como revelaciones y cómo deberían ser aceptados por sus oyentes y lectores? 2. Usted pertenece a la Iglesia Ortodoxa y a menudo exhorta a sacerdotes y obispos de esa fe a reconocer al Papa y a hacer las paces con la Iglesia de Roma. Por ello, desafortunadamente, no es bien recibida en algunos países de su propia creencia. ¿Por qué se dedica a esta misión? ¿Qué idea tiene usted sobre el Obispo de Roma y cómo prevé el futuro de la unidad cristiana? Sin embargo, leyendo sus escritos se tiene a veces la impresión de que usted se sitúa por encima de ambas Iglesias, sin CARTADELP. GRECH A VASSULA (Traducción)

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