La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 1087 Santa Sabiduría, para permitirte estar un día a Mi servicio y también al servicio de los demás. Y ahora, esposa Mía, me daré totalmente a ti y saciaré tu alma de Divina ternura.Aun- que algunas veces el resplandor de Mi Luz te parecerá insoportable, como si estuvieras ardiendo, tu mente y tu ser entero se infla- marán y se harán uno con Mi Llama. De ahí en adelante, tú serás Mi posesión y Yo seré tu posesión. Te sujetaré firmemente y no te dejaré partir; y tú, a tu vez, Me sujetarás fir- memente y no Me dejarás partir; corazón por Corazón, amor porAmor, triunfo paraMí tras los persistentes asaltos de Mi Amor; muerta a tus pasiones, pero viva en Mí, per- feccionada en Mí y autorizada ahora a regir Conmigo. LuegoMe sentaré contigo y trazaré para ti la obra de apostolado que llevarás a cabo para Mí.Al fin y al cabo, ésta es la finalidad de nuestro Desposorios espirituales.Yo y tu nos asociaremos para orientar a la Iglesia 1 hacia el perfectoAmor.Vive y deléitate enMí, cantándome sin cesar tus temas de amor, y Yo te cantaré incesantemente Mis Odas de Amor... Oh Espíritu Santo, Tesoro de los santos, los apóstoles y los mártires, en el momento en que Tu creación se exalte de Amor Divino, clamarán a Ti: “Kyrie eleisson, Kyrie eleisson”, y Tú, a Tu vez, les dirás: “Porque Me habéis abrazado, Mi rayo de Luz brilla ahora en el centro de vuestro corazón”. Ahora puedo decir claramente: “Ya no he de temer más al sepulturero; no tengo que llamar a la tumba en que yacía: ‘mi esposo’, ni al gusano: ‘mi hermano y mi hermana’. Hoy yo alabo a mi Señor y llamo a la Vida: ‘mi Esposo, mi Hermano y mi Hermana’. Y ahora que he hallado a Aquel que mi corazón ama, Le sujetaré firmemente y no Le dejaré nunca partir. Ahora que he asido a mi Amor, ahora que Le poseo, retiraré el velo de Su Santo Rostro.” ¡Oh tremendo misterio! Tu Majestad me ha ungido con el óleo de la alegría, haciendo callar a mis rivales. ¡Oh qué bello eres, entre todos los Ángeles eres el más bello! Tú lo eres Todo... El deseo de Ti traspasa. El amor y la sed de Ti hieren y nunca se sacian 2 . Me heriste en la Cámara Nupcial, en el momento en que me pediste que levantara Tu velo… Mas ¿qué me importa eso, Señor?... Yo Te poseo a Ti, el Dios Todopoderoso, y Te tengo bien arraigado en el centro de mi corazón... (Jesús habló de nuevo:) Ah,VassulaMía, lamisma luna habría perdi- do su claridad y las estrellas habrían perdido su brillo si tú hubieras rechazado Mi invita- ción 3 . Esposa Mía, Mi mirra y Mi áloe, apó- yate sobre Mi Corazón, descansa ahora tu cabeza enMí 4 . FuiYo quien te pidió una vez queMe dieras tumano derecha y así lo hicis- te.Yo la he utilizado y seguiré haciéndolo de 1 En ese momento comprendí a la vez que también el pue- blo de Dios ha de ser orientado en el Amor de Cristo. 2 Si 24,25. 3 La Llamada. 4 El Señor me llamó con ademán señorial. Cuaderno 109

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