La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 1082 Cuaderno 109 var tu espíritu y adornarlo con una túnica nupcial. Esta es Nuestra benévola meta: que te des a Nosotros, tú y tu voluntad, y que Nosotros nos demos a ti para permitirte que Nos conozcas y Nos ames como Nosotros Nos amamos a Nosotros Mismos. Entonces y sólo entonces, tu espíritu girará alrededor de realidades celestiales y de virtudes angé- licas... Vassula, Yo estoy descendiendo de esta forma majestuosa, del modo queMe has vis- to, con soberanía y lleno de gracia 1 , con re- gio esplendor e inexpresable belleza, para unirme a ti. Vi a alguien como el Hijo del hombre, una figura formidable, tan perfecta en gracia que sólo Dios puede poseer tal gracia. Su movimiento tan perfectamente bello, al descender algunos escalones de un Palacio, me llenó de admiración. Sabía que sólo podía ser la escalera de un Palacio, por su belleza y su deslumbrante superficie. Este glorioso y divino Ser iba ataviado de lo que parecía una pesada túnica que cubría Sus Pies. Como una vez anterior vi al Padre, la túnica de este divino Ser, que yo sabía que era el Espíritu Santo, era casi igual a la del Padre, porque brillaba como si estuviera cubierta de piedras preciosas. La túnica del Padre, sin embargo, era de un color no identificable, pero ésta era como diamantes que estuvieran bajo el foco de un proyector. Parte de Su larguísima túnica caía sobre el escalón inferior, del lado izquierdo, puesto que el Pie izquierdo se posaba ya sobre ese escalón. Describir a Dios es imposible, siempre se quedará uno corto de palabras... ¡Explorar a Dios es locura en sí! ¡Expresar la Última Fuente de Todo sería delirio! ¿Cómo se puede elaborar un concepto de lo que es dado en una visión de tan inexpresable esplendor? Sin la gracia y sin una plena revelación, dada por el Mismo Dios, lo que el ojo no ve permanecerá siempre invisible y bien oculto. Mas hoy, en nuestros días, le complace a Dios darnos la total certeza de la poderosa presencia del Espíritu Santo, como se la dio entonces a Sus discípulos y a Sus apóstoles, El Espíritu Santo de Gracia, que nos mostrará la senda de virtudes que conduce a las almas a la Unión Mística con el Esposo. Amadísima Mía,Yo soy el Espíritu de santi- dad que os da a cada uno de vosotros una diversidad de dones. Éstos son las joyas del cielo, los tesoros que son distribuidos gra- tuitamente para santificar Mis templos.Todo lo que se distribuye, se distribuye por gracia, a través de Mí. Yo no he descendido 2 para infligir un castigo a ninguno de vosotros, por el contrario, vengo a través de esta Noble Oda a desposaros y, como un esposo que prodiga joyas a su esposa, Yo os ofrezco adornaros conMis Divinos dones para nues- tra ceremonia nupcial. 1 De repente me fue dada por gracia una breve visión. 2 Como vi en mi visión.

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