La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 1079 Como el rocío del cielo, haciendo destellar sus diminutas gotas como diamantes esparcidos, nuestra alma brilla bajo Tu Luz Radiante. Luz Radiante, invisible al ojo, intangible e incomprensible, aunque absolutamente verdadera en Su esencia, que unes las criaturas a Ti para compartir Tu propia Divinidad y hacerlas dioses por participación: yo Te rindo gloria y honor. En el momento en que te hiciste carne, las puertas de la divinización nos fueron abiertas totalmente. Yo vivo con alegría a pesar de mi herida. Sí, al desvelar Tu Santo Rostro y mirarte, Tu Belleza se convirtió en mi herida y mi dilema. El poder de Tus misterios no tiene rival, y las palabras resultan sin vida si uno trata de describirlos. Las palabras y reflexiones se convierten en cenizas que son dispersadas por la más ligera brisa... ¿Qué es haber saboreado la Vida? Una vida en Dios y transcurrida con Dios es haber saboreado la Vida. ¡Qué divinas joyas, mi Señor, estás derramando sobre Tu esposa, gozándote en concederlas, y ¡cuán impaciente estás de dar a conocer a todos Tu nueva conquista! Tú dijiste una vez, Dios mío: “No temáis a los que matan el cuerpo pero no pueden matar el alma; temed más bien al que puede destruir a ambos, cuerpo y alma, en el infierno”. Sí, ¿por qué hemos de temer, una vez convertidos en Tu propiedad y Tu posesión? Si en este divino matrimonio espiritual, Tú posees el alma y el alma Te posee a Ti, mi Señor, ¿quién se atreverá jamás a acercarse para romper esta unión? ¡Ni siquiera todo el infierno junto! Mi gozo ahora es estar cerca de Dios, y no miro a nadie en el cielo, más que a Él en quien vivo y que habita en mí... Quien esté unido aMí, estará rodeado de vir- tudes diversas.Yo vallaréMi delicioso jardín con esas virtudes, y lo sellaré con la virtud angélica, la impasibilidad, para que alcance la perfección. El Santísimo que transciende el cielo y la tierra te puede ayudar a conse- guir tal libertad, por medio de SuGracia, libre de sentimientos y tentaciones carnales, dán- doles muerte, aniquilando esos malos olores, sustituyéndolos por una luz fragante. Yo te ofreceré, una vez unida aMí, la verdadera li- bertad de la carne, y cristalizaré tu espíritu de un modo tan inefable que parecerás como un diamante.Yo, que soy elAbsoluto, infundiré en ti el deseo de adorarme, el deseo de estar permanentemente dentro de laVida, el deseo de estar revestida de luz perfumada, el deseo de queYo siga exhalando sobre ti Mi perfu- me, para mantener viva Mi Llama en ti. Amadísima Mía, ahora que te tengo junto a Mí, rodeada deMi resplandor, envolviéndo- te enMi Gloria, te tengo injertada enMí. ¡Señor, Tú, que eres Amor, nunca has dejado de asombrarme por la elección que has hecho de confiar tal grandiosidad Cuaderno 109
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