La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 107 18 de julio de 1987 (Desde mi llegada a Suiza no me siento en forma para escribir. No estoy bien. Primero la gripe, luego una infección en la boca que apenas me permitía comer, y luego un pun- zante dolor en el costado que no me dejó dormir en cinco noches, y que aún tengo.) Vamos, déjame decirte que todo viene deMí. Éstas son Mis purificaciones. Hija, te amo. Aprende cómo obro. Yo te sostendré aunque tengas que sufrir. Yo cui- do de ti y no permitiré ninguna mancha en tu alma. Entiende cómo obro, pero siénteme, queYo oiga queMe hablas, acuérdate deMí. Nunca dejaré que nada se anteponga a Mí, Yo soy el Primero. Pulir tu alma la hará brillar como el oro, y ahora te recordaré por qué te he elegido.Te he elegido a causa de tu inde- cible miseria y debilidad.Yo soy un Dios de Misericordia. Ahora puedes irte a trabajar, pero tenme siempre en tu mente. Yo nunca te pierdo de Mi vista. Fíjate en Mis labios cuando te es- toy hablando. Te amo. Ven, levántate, vuél- vete hacia Mí y, ahora, que Yo te oiga. (Es verdad, había descuidado a Dios du- rante algún tiempo. Nuestra mudanza de un país a otro me había tenido ocupada en otras cosas.) Permíteme seguir utilizándote durante algún tiempomás. Sí, Señor. Recibe Mis bendiciones. Yo Te bendigo, Señor. 21 de julio de 1987 (Estocolmo) (Hoy llamaron a mi puerta dos mujeres que se presentaron como Testigos de Jehová. Las hice pasar. Teníamos problemas de idioma. ¡Parecían muy decididas, y de una forma u otra, atacaban la religión católica! Dijeron que volverían con libros en inglés. Decidí escucharlas para ver lo que querían... Lle- garon mientras Dios me estaba escribien- do... Brevemente les mostré estas revelacio- nes. Las dos se echaron a reír y yo entendí la palabra “demonio”... Dejé que se burla- ran. ¿No me ha dicho Dios que pronto se mofarían de mí? ¿Y no me había dado Su corona de espinas para que sintiera la bur- la? –Predicho el 7 de mayo de 1987–. Me temo que esto es sólo el comienzo...) Vassula, Yo estoy a tu lado, no temas. 22 de julio de 1987 Vassula, ¿puedes ver todas estas almas? Es- tán todas esperando en fila. (Vi a Jesús con un grupo de almas detrás de Él.) ¿Jesús? Yo soy. ¡Sí, eran almas! (Inmediatamente después de ver a esas al- mas, otra imagen se me presentó: una ima- gen de hacía muchos años. Yo debía tener 17 o 18 años. Solía ver a menudo, en la ha- bitación donde me encontrara, por ejemplo la sala de estar, muchas almas sentadas en el suelo que se pedían silencio una a otras y se quedaban simplemente quietas a mi alre- dedor, como si vinieran a escuchar una charla. Entonces me preguntaba por qué veía a esos muertos, como solía llamarlos, pero no les prestaba más atención, porque nome molestaban y, antes o después, me dis- traía con otras cosas de mi entorno. Suce- día muy a menudo y era bastante usual, pero, como digo, no prestaba mucha aten- ción a todo esto.) ¡Sí, Vassula, estaban esperando! Cuaderno 14

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=