La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 1069 nidad? En elAbismo deMi Misericordia,Yo puedo lavarte de toda mancha y purificarte de todos tus pecados, para que obtengas Mi herencia... A fin de que estés convenientemente adornada y perfumada, y seas digna de en- trar en la Cámara Nupcial de la Divinidad y desposarte con Él, debo transformarte para que seas como la estrella de lamañana, como la luna en su plenitud, como el arco iris res- plandeciendo sobre nubes brillantes. Cuan- do el Espíritu Santo ponga sobre ti el esplén- dido Vestido, serás como un puñado de mirra, como rosas en primavera. Cuando seas revestida de CristoMismo, tu traje de bodas, estarás ataviada de gloriosa perfección, pre- parada para subir al santo altar 1 a encontrar- te con tu Esposo, adonde te conducirá la Gra- cia Divina... Yo te concederé entonces, propiedad Mía, la visión de Mi Divino Ros- tro. Aunque todavía estés en la tierra, esta- rás enMí y, habiéndote dado la visión de Mí Mismo, tu corazón subirá al cielo bajo la Luz Divina, sobre las alas del DivinoAmor y de la Religión, cayendo en la cuenta de queAquel que se alza ante ti, en Su inefable y gloriosa Belleza, no es otro que tu Creador y tu Espo- so. Y tú, en tu asombro y embelesamiento, clamarás aMí: “¡Qué Soberanía! ¿Qué impresionante Ma- jestad es ésta que experimenta mi corazón? Misterio de toda la creación, oh Jinete de los cielos, Figura Prodigiosa, totalmente be- lla: la misma luna carece de brillo delante de Tu Gloria, mi Señor. Y las estrellas parecen impuras ante Tu estatura resplandeciente. Sin rival y sin parangón, recubierto de zafi- ros, Tu Gloria no tiene comparación. Dulce es la melodía de tuVoz. Bajo Tu Lengua, le- che y miel. Al fondo de Tus Ojos, dos ra- yos de luz deslumbrantes. Pero, ¿cómo se me considera digna de entrar en Tu Cámara Real, oh Soberanía? ¿Cómo se me tiene en cuenta para ser tan privilegiada, tan bien- aventurada como para estar pronto unida y ser uno con el Dios Omnipotente? Mi alma está ahora saciada de delicias. Aquí estás, con Tu dosel de oro cubriendo Tu Trono Real, invitándome a mí, ser indigno, llamán- dome hacia Ti con Tu ademán señorial. Y yo, temblando y desfallecida, totalmente vencida y herida por Tu Mirada Divina so- bre mí, pierdo todo mi recuerdo del mundo frente a esta visión maravillosa que Tú, en Tu exuberante Amor, me estás ofreciendo. Por Tu benevolencia, me has trazado un ca- mino ardiente, conduciendo mis pasos has- ta Ti. Ahora, con el más ferviente deseo de estar unida a mi Bienamado, apasionada, volaré como una paloma a TuAbrazo y me fundiré, desapareciendo en Tu radiante Luz y volviéndome luz yo misma”. Entonces, tu Rey, desbordante de Amor, se inclinará hacia Su esposa y sostendrá sua- vemente su cabeza, haciéndola reposar so- bre Su Seno, diciéndote con una Voz melo- diosa estas palabras: “Ahora te tengo bien segura”, mientras que un rayo de luz radian- te brotará de Mi Boca y te cubrirá... “Me estoy dando a ti para que Me poseas y Me descubras dentro de tu corazón, pro- piedadMía. Descúbreme enMi Luz trascen- dente y resplandecerás en cada uno de tus miembros, como el rostro deMoisés resplan- deció al verme cara a cara. Avánzate y Yo resplandeceré en cada uno de tus miembros.” Ah, bendito el que Me abrace, pues será como fuego e incienso en el incensario, como vasija de oro repujado, incrustado de toda clase de piedras preciosas, bajo el brillo de Mi Majestad. Este es el momento preciso que he preparado para todos vosotros, desde el principio de vuestra creación: LaCámaraNupcial dondeYo llevo a cada alma para que tome parte en Mis Bodas Místicas... Esta gloriosa manifestación del cielo te es revelada para santificarte, para hacer de ti una santa al ver la grandiosidad de tu Dios Trino y Uno. Que tu alma se llene de gozo por la misericordia del Señor. 1 Se puede entender también como la cámara nupcial. Cuaderno 108

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