La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 1061 de que no se aventure de un lado a otro sin objetivo, sino que venga a Mí, que soy tu único Esposo divino.” No creo que muchos de vosotros hayan entendido lo que significa el Día del Señor. Cuando la voz del pájaro se silencie y callen las notas de su cántico, sabed que, en este silencio, llamaré a juicio todos vuestros ac- tos ocultos, buenos omalos. El Día del Señor puede compararse a un mini-tribunal. Una Purificación por Mi Fuego que conducirá tu alma aMi Gloria y a una perfecta unión Con- migo. Cuando un alma está horriblemente man- chada por el pecado, repugnante para Mí y para Mis Ángeles, Santos y bienaventura- dos, Mi visita la 1 hará entrar en dolores de agonía y no se escapará de Mi Día. ¿De qué otro modo haré que tu alma se vuelva inco- rruptible y libre de pecado? ¿De qué otro modo puedo llevar a esas almas al arrepenti- miento? Solamente cuando las desnude con Mi Fuego, y vean por sí mismas en qué esta- do están, sólo entonces se darán cuenta de hasta qué punto eran posesión de Satanás. A aquellas en las que esté ardiendo Mi Fuego Divino, purificándolas, las consumiré con ese Fuego inmaterial, despertándolas y haciéndolas por fin conscientes de cómo están siendo transformadas. Transformadas con dolor, pero también con gozo, por el Amor de Mi Fuego transformador. Para quien ya Me posea en cuerpo y alma, yYo le posea a él, el Día del Señor no caerá sobre él, ni lo experimentará. ¿Por qué? Por- que el Espíritu Santo ya habrá hecho sentir Su paso en ellos.Ya les ha llegado el Día del Señor. Podéis llamar también a eseDía, el Día de Mi Visitación. Tras ese Día, el arrepenti- miento y la obediencia a Mi Ley de Amor serán el tema de aquellos que Yo regenere conMi Fuego.Ablandaré las almas que aho- ra son cual roca, 2 y calentaré los corazones que son como hielo, y al momento se sentirá Mi Presencia en su resurrección. CUADERNO107 30 de septiembre de 2002 Mi Señor, mi Dios, ¡qué maravilloso es viajar a Tu lado mientras siembro al viento Tus semillas celestiales! En contraste con la oscuridad que me rodea, Tú eres una Columna de Fuego ardiente, un Rayo de Luz. Tu Santo Rostro, Cristo, es como un Diamante Reluciente; y cuando estás frente a mí, Tu resplandor ilumina mi alma para que no sucumba en la oscuridad. Más luminoso que mil soles juntos, ahora Te alzas radiante, ante mi alma miserable. ¡Ah, si la humanidad tan sólo supiera lo que es hallarse en presencia de tan indescriptible belleza! Tú, Mi Dios Poderoso, Luz Imperecedera, Tu Presencia se da gratuitamente al mundo, pero ¿cómo es que no pueden reconocerte, ni siquiera verte? Mi Magnánimo Señor, más hermoso que todas las fuerzas angélicas juntas, que trasciendes todo entendimiento y raciocinio, Tu Misericordia sin límites y Tu incomprensible Abundancia, y Tu Generosidad, me dejan asombrada… 1 ‘La’ se refiere al alma. 2 Este largo mensaje tardó días en completarse. Cuaderno 107

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=