La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 1060 Cuaderno 107 Corona Brillante, Perfume Espiritual de nuestra alma, Luz Tres Veces Santa. Ya no soy capaz de pronunciar ni una palabra inteligible…, ni una alabanza… ¡Ah, Vassula!, tengo intención de cantarte todos los días de tu vida. Descúbreme den- tro de ti. Descubre Mi Reino en el centro de tu corazón. DescubreMi Grandeza dentro de ti.Así pues, dime, dime, ¿cuál es el granmila- gro de vuestra época? ¡Dime! ¡Dime! El gran Milagro de nuestros días es que Tú has descendido del Cielo, manifestándote de un modo u otro a los pecadores. El gran Milagro es que el Santísimo que trasciende el entendimiento y el raciocinio, nos está visitando y nos habla. Él está entre nosotros y con nosotros. Él habla de distintas maneras. Él cura a los enfermos, resucita a los muertos, nos inunda de Sus Instrucciones, visita a los pobres, libera a los cautivos y consuela a los corazones quebrantados. Éste es el gran Milagro de nuestro tiempo… Has dicho bien. ¡Oh, Día del Juicio! ¡CuándoMi Hijo res- plandezca en lo alto del firmamento! ¡Bendito el que cree en Mi Palabra y cree que este Día no es una palabra meramente simbólica para sus oídos! Bendito el que no vitupere lo que viene del Espíritu, ni Lo ridi- culice, cuandoMi Espíritu declare el ‘Fuego’ que ha de venir pronto sobre los pecadores. ¿Cuántas maravillas más tengo que hacer para satisfaceros y oír de vosotros: “Siento haber pecado”? Déjame oír estas palabras: “Mi alma tiene sed de Dios, pero mi lengua me llevó al pecado. Mas, ahora, mi corazón se ha encendido y arde lentamente dentro de mí, desde que Tú me visitaste. “Tú, que eres el más bello de todos los hombres y ángeles, perfección de belleza y asombro de gracia, revestido de zafiros incoloros, deja que Tus llamas santifiquen a todos los que se acerquen a Ti. “Limpiami culpa y que Tu Santo Rostro brille sobre mí. Purifícame del pecado y abre mi oído para que oiga y comprenda las Odas que Tú nos cantas. Amén.” Aesto responderé: “Yo nunca te fallaré, hijo Mío. Ven a Mí, y descansa en Mí. ¿No has comprendido que soy Fuego, un Fuego que inflama todo lo queYo tomo?Todo aquel del que Me apodero, se tambalea en las llamas delAmor divino. “¿No he declaradoMi Fuego en las Escri- turas? ¿No lo he declarado varias veces en esta Oda? 1 Aunque tu espíritu, en medio de su pecado, se encoja de miedo y de insopor- table dolor cuandoMe reconozca,Yo emitiré al mismo tiempoMi Fragancia, y tu alma, en Mi Presencia, aunque aterrada al verse des- nuda y en descomposición por el pecado y la transgresión de no haber seguido Mi Ley deAmor, se alegrará de queYo, su Creador y su Dios, la visite. “Cuando llegue sobre ti este día, el día que Yo llamo “el Día del Señor”, las escamas que cubren tus ojos se desprenderán, y verás tu yo real. Mi Fuego te reducirá a la nada ante tu consternación. Pero no te ahogues de mie- do, ten buen ánimo, pues ¿de qué otro modo podrías verte aMi lado? Cualquier mala ten- dencia que quede se volverá inactiva. Esta purificación es para transformar tu alma, a fin 1 Mensaje del 15 de septiembre de 1991.

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